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El cierre había sido provisional, y se ha reabierto para incorporar nuevas diligencias.

Hace unos días nos interesamos por el estado de la instrucción del caso del fallecimiento del fundador de Mango, Isak Andic, que cayó 150 metros desde un sendero de la montaña de Montserrat por el que paseaba con su hijo mayor Jonathan. Nuestras fuentes nos confirmaron una noticia de prensa anterior, de mediados de enero, en la que se daba cuenta del sobreseimiento provisional de las diligencias. Pero nos recordaron que la palabra «provisional» era muy correcta, es decir que no se trataba de un cierre definitivo de la instrucción. En principio, la jueza instructora siguió sin ver indicios de delito en el accidente mortal ocurrido el 14 de diciembre. Como se recordará, ya en ese último mes de 2024 hubo una primera información apresurada que parecía sugerir que la investigación se había cerrado sin hallar indicios de hecho delictivo, pero fue desmentida al conocerse que los Mossos d'Esquadra seguían practicando diligencias, incluido el interrogatorio de otras personas cercanas a la familia. También se aguardaba a disponer del informe definitivo de la autopsia.

Pues bien, el sumario ha sido reabierto por la juez de instrucción de Martorell, ante las nuevas diligencias practicadas por los policías. Dicha reapertura no obedece a ningún cambio en la opinión de que fue un accidente fortuito. Simplemente es necesaria para incorporar las nuevas pruebas y documentación aportada por los Mossos. Por ejemplo, el contenido del teléfono móvil de Isak Andic, que no sabemos si es mucho o poco, puesto que el terminal quedó seriamente dañado por el accidente. Este no fue recuperado en la jornada del accidente, sino al siguiente día en el curso de una inspección policial en profundidad en la zona.

Dice el diario El Español que «ahora, los investigadores han decidido profundizar más en los detalles del suceso, ya que las declaraciones del hijo y único testigo de la caída han mostrado inconsistencias con los hallazgos de la inspección realizada en el lugar».

Sin duda es extraordinario que Isak Andic, quien siempre se desplazaba acompañado de un servicio de escolta, prescindiese del mismo aquel día, aunque se ha explicado, y es plausible, que lo hizo porque quería intimidad con su hijo mayor en aquel paseo, con el fin de limar asperezas y reconstruir la relación tras unos meses de desavenencias y distanciamiento. Jonathan Andic dijo a personas de su entorno que había hecho las paces con su padre en ese paseo. Pero, naturalmente, no hay testigos de que así haya ocurrido, puesto que el contenido y las formas de esas conversaciones solo las conocían directamente dos personas, y una de ellas fue el fallecido. Así que se trata de una cuestión de confianza.

En la información sobre la reapertura del sumario de instrucción, que ha sido confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, no se indica si, después de incorporar la nueva documentación de las diligencias practicadas, ha vuelto a cerrarse o permanece abierto. Entre otras cosas, se ha publicado ahora que (sorprendentemente) el informe definitivo de la autopsia todavía no ha sido entregado por el equipo forense, esperándose que dicha entrega se efectúe en al plazo de dos semanas.

Dice el diario El Mundo que el sumario «se ha vuelto a reabrir para incorporar los informes entregados por la policía y otros datos, además de analizar la declaración de Andic hijo y cotejarla con la inspección del terreno en la zona del accidente ante posibles contradicciones».

En principio, todo sigue igual: no hay indicios ni de intervención externa en el accidente, ni de negligencia, ni de ninguna causa del accidenten —como ya hemos dicho— que no sea la de un caso fortuito. Pero es evidente que policía y jueza instructora quieren dejarlo todo bien cerrado, sin ningún atisbo para la duda.

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