En el mes de mayo, Textiles Intelligence incluyó en su publicación sobre «Mercados de Vestir de Rendimiento» un informe sobre «Ropa de Protección Personal: asegurando la seguridad del trabajador», que predice un futuro brillante para estas aplicaciones, con la incorporación de tecnologías y materiales emergentes.
La indumentaria y el equipo de protección personal, conocido en inglés por la sigla PPE, son intrínsecamente más caros que las prendas laborales ordinarias, por su mayor sofisticación en cuanto a materiales empleados y tecnologías en uso. Pero su rentabilidad es evidente al reducir el número de lesiones y enfermedades relacionadas con el trabajo, así como sus costes asociados.
La oficina OSHA (Administración Ocupacional de Seguridad y Salud) de los EE.UU. estima que, por cada dólar gastado en programas efectivos de seguridad y salud, se ahorran otros cuatro dólares en incidencias evitadas. Los términos económicos son básicos para las inversiones de las empresas, pero lo más importante es la vida de las personas. Según la Organización Internacional del Trabajo, cada año fallecen más de dos millones de individuos en el mundo por accidentes y enfermedades laborales.
Las personas que trabajan en la construcción, en la agricultura y en la industria están cotidianamente expuestas amuchas situaciones potencialmente peligrosas, por riesgo de accidente físico (objetos en movimiento, chispas volando por el aire, temperaturas cambiantes, fuego, conexiones eléctricas, bordes cortantes) o relacionado con la salud (polvos tóxicos, agentes químicos, radiación). La tasa de mortalidad por estos factores es particularmente elevada en países en desarrollo, donde grandes cantidades de personas trabajan en agricultura, construcción y minería.
En China, que posee la mayor fuerza de trabajo del mundo, las perspectivas de crecimiento del mercado de equipos de protección personal son halagüeñas. El país quiere alinearse con los más modernos e industrializados del mundo, en estándares de salud y seguridad laboral, por lo que está creando un cuerpo de normas coherente, que obligará a dotar a los trabajadores de los medios más modernos disponibles a ese efecto.
[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 187 –Sección TECHNO EXPRES – Junio-Julio 2010].