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Despedida emocionada.

Gracias a él (y a otros como él, por supuesto), al menos dos sectores de la economía española son un poquito mejores. Aunque muchos no lo sepan.

Por pudorosa humildad, hemos dudado sobre la conveniencia de publicar una nota biográfica sobre Germán Martínez, cofundador de Aramo Editorial, de Docupress y de las publicaciones Textil Exprés y Market Visión. Nunca fue vanidoso, aunque por su labor tuvo momentos de gran protagonismo. Jamás fue como ciertos entrevistadores que pretenden brillar más que los entrevistados. Tras unos instantes de duda, hemos pensado que, si dedicamos en nuestras páginas (hoy más electrónicas que de papel) notas que glosan la trayectoria y el impacto de personas que han sido relevantes en los sectores de los que informamos, no debíamos hurtar un pequeño homenaje a alguien que contribuyó largamente a mejorar la información en esas actividades, ayudó a definir la identidad de dichos sectores, y en ocasiones clave impulsó (desde un plano discreto, por lo que no todo el mundo tuvo conciencia de ello) actuaciones que fueron decisivas.

El sector textil probablemente no sepa hasta qué punto su pluma, acompañada de una sintonía con las instancias políticas de todos los niveles en aquella década prodigiosa de los años 80 (en que toda una generación se empeñó en transformar y modernizar el país), ayudó a desplegar recursos económicos y actuaciones que, efectivamente, modernizaron un sector quizá más ilusionado y emprendedor que el de años recientes (todo debe decirse, más impactado ahora que nunca por la globalización).

En el sector de bienes tecnológicos de consumo también apoyó cambios fundamentales en aquella época. Tanto en su reconversión, como en la orientación de algunas iniciativas empresariales.

En las décadas sucesivas ayudó, en ambos campos, a la toma de decisiones informadas, entendiendo siempre que el trabajo periodístico no solo debe trasladar noticias puntuales (una tarea que hoy en día cumplen con facilidad muchísimos medios online, hasta un punto de saturación), sino aportar visiones estratégicas y ayudar a los profesionales a una gestión y planificación eficaz. Sobre todo, a comprender y enmarcar la actualidad y sus líneas de progresión.

Fue también llamado a participar en reuniones de pequeño comité para prestar su opinión, de las que surgieron decisiones significativas, y a encuentros más amplios con el fin de aportar su experiencia y análisis.

Decía John Lennon en «Double Fantasy» («beautiful boy –darling boy») que la vida es lo que te sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes. En la suya, como en la de muchos, el azar tuvo su papel. De origen y familia asturiana, por azar nació en Barcelona, a la que volvería de adulto. También por azar, durante la guerra civil sobrevivió a un bombardeo en Gijón, difícil de saber si de aeroplanos o del crucero Almirante Cervera que desde el Cantábrico castigaba la ciudad: una bomba cayó a escasos metros, y por azar, en efecto, no estalló. Se crió en el valle asturiano de Quirós, al pie de los montes del Aramo que darían nombre a nuestra editorial. Trabajó en banca. En el comercio, en el que abrigó planes de expansión por los que quizá habría llegado a regentar alguna cadena detallista como las que ahora nos leen, de no haber sido también por otro cambio inesperado. Como en la vida de muchos de nosotros, a veces la suerte puede parecer por momentos adversa, pero los tropiezos abren oportunidades que pueden ser incluso más favorables. Trabajó en publicidad. En Oviedo. En Valencia, donde desarrolló campañas en su día famosas, con un «jingle» que lanzó la marca de zumos Trinaranjus y que la gente cantaba casi como la canción del Colacao, o las primeras acciones publicitarias de las toallas Trovador, y de algunas mantas de Ontinyent.

Por azar regresó a su ciudad natal, Barcelona, esta vez para quedarse, aunque sus vínculos familiares siguieron para siempre en Asturias. Continuó en el mundo de la publicidad, del que pasó al periodismo especializado, primero en el sector textil, después también en el de los bienes tecnológicos de consumo. Fue columnista y colaborador en distintas publicaciones, sobre temas de márketing y economía, como corresponsal, cronista o experto en materias determinadas. Con vocación literaria, escribió poesía y relatos, pero en la edad adulta se volcó de pleno en el periodismo. Publicó también diversos libros, de carácter histórico, sobre la vida de algunos organismos empresariales, la historia del periodismo especializado en España, y también ensayos de pensamiento social. Cursó estudios de Economía en la UNED, con brillantes calificaciones, que no pudo culminar porque se embarcó en numerosos proyectos que le absorbieron, literalmente, más tiempo del que disponía.

Entre otras cosas creó e impulsó la Asociación Iberoamericana de Periodistas Especializados y Técnicos, Aipet, de la que fue su primer presidente. Co-fundó, con su esposa y su hijo, Aramo Editorial, SA, y los tres lanzaron las publicaciones Textil Exprés y Market Visión. Creó el servicio de documentación y promoción de prensa técnica Docupress, actualmente una marca para acciones ocasionales. Tras retirarse, mantuvo un interés constante por la empresa y no solo seguía la actualidad de los sectores sino que mantenía contactos con los profesionales y redactaba artículos de valoración y comentario, que hemos venido publicando en Textil Exprés y Market Visión hasta hace poco tiempo.

Es preciso señalar que en su trayectoria resultó fundamental el papel de su esposa Olga. Más allá del afecto y del apoyo moral, en más de 60 años de trayectoria en común se implicó también en los proyectos, y concretamente ha sido muy activa en el desarrollo de Aramo Editorial y, en su día, de la asociación Aipet. Formaron un equipo poco común.

Para el autor de estas líneas fue, además de progenitor, maestro y amigo. Tuvo también muy buenos amigos en los ámbitos en que se desenvolvió. Valoraba la integridad de las personas, fue ecuánime, honesto, crítico cuando era preciso, generoso, muy trabajador y siempre entusiasta. Basta con ver y tratar a personas de generaciones actuales e intermedias para saber que hay en todas las edades muchas personas de valía y con grandes méritos. Pero es justo reconocer que hubo una época, quizá marcada por la tragedia de la guerra y sus secuelas, y por los tiempos de penuria en el país, que forjó personas con grandeza interior.

Germán Martínez nos dejó, serenamente y casi sin avisar, en la madrugada del 4 de noviembre. Los suyos, sus amigos, y quienes le conocieron, ya le estamos echando de menos.

Breve mensaje de despedida, en red social.

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