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Hablado en IFCO - Estambul
Textil Exprés Revista 260
IFCO Estambul Istambul 2022 Agosto August , Mustafa Gultepe , IHKIB
  • Europa es el primer mercado. Dentro de ella, España es el segundo comprador de ropa hecha en Turquía.
  • Este año, la confección turca está ocupando en Rusia el vacío que han dejado las marcas europeas (por la invasión de Ucrania).
  • Dos fuertes subidas de salario mínimo este año, y quizá venga otra. Pero la industria de Turquía está acostumbrada a lidiar con la inflación.
  • La asociación de exportadores tiene un proyecto ambicioso para lanzar cinco potentes marcas de moda turcas.

El año pasado batió su récord de exportación, y en 2022 sigue creciendo en ventas al exterior.

Al menos en el sector de la moda, la pandemia fue un desastre para casi todo el mundo. Lo fue para muchos sectores, aunque algunos incluso se beneficiaron.

Todos vivimos un tiempo de cuarentena en el hogar, y nos lanzamos a comprar desde panificadoras hasta aire acondicionado y sillones de videogaming para teletrabajar con comodidad. Los textiles de hogar saben también algo de eso.

Y, bueno, la presión sobre el resto del textil fue compartida por todo el mundo, pero hubo empresas que incluso facturaron más y obtuvieron beneficios. Lo llaman «resiliencia», pero más que capacidad de rebote (que es lo que significa eso), fue capacidad de maniobra para cambiar el peso de los mercados. Por ejemplo, buscando clientela de manufacturas textiles en hospitales. Ahora bien, estamos hablando en general.

 

En la post-pandemia, Turquía se ha revalorizado como plataforma de suministro fiable.

Si nos vamos a Turquía, algunos industriales de la confección nos dicen que tuvieron unos meses cerradas las fábricas, por cuarentena. Pero alguno nos cuenta que en su caso no cerró ni un día, lo que evidencia que ni hizo cuarentena ni perdió cartera de pedidos. ¿Cómo pudo hacerlo? No sabemos.

Ahora bien, después de la pandemia, Turquía en su conjunto se benefició del desastre mundial de las cadenas de suministro. Un conjunto de circunstancias que no se han acabado de corregir en el paisaje global del comercio, y que ha revalorizado el abastecimiento de proximidad a los mercados.

Para Europa, abastecerse en Turquía es una garantía de mayor seguridad en los suministros. Plazos de entrega más cortos, viajes menores en barco (y en muchos casos por tren o carretera), flexibilidad de programación (mejor adaptación a los cambios de la demanda, menores exigencias de tamaños de lote), mayor fiabilidad en los envíos... y todo eso con una capacidad y un conocimiento del negocio acreditados, lo que también comporta menores sorpresas en cuanto a la calidad del producto.

Desde ese punto de vista, Turquía goza de un momento dulce, y lo está explotando a fondo. Pero no quiere eso decir que resulte fácil. O, mejor dicho, que todo venga rodado y sin esfuerzo.

 

El principal mercado de la confección turca es Europa. Pero en Rusia se ve una oportunidad.

Las exportaciones están aumentando con fuerza. Lo hicieron el año pasado, y lo están haciendo en el presente ejercicio, como evidencian los datos del primer semestre. El sector de la moda confeccionada en Turquía exportó el año pasado por valor de 20.300 millones de dólares, marcando un récord histórico. Alemania es el primer mercado, seguido por España (Inditex es clave para esto), Reino Unido, Países Bajos, Francia y EEUU.

Con 13.700 millones exportados por Turquía en confección este año en el primer semestre, el crecimiento de esa cifra era de un 11,2% hasta agosto. Pero lo hizo a pesar de que Europa, el mayor mercado para la confección turca, está deprimido a causa de las incertidumbres y tensiones que genera en su economía la guerra desatada por Rusia con su invasión de Ucrania.

Según nos dicen los exportadores turcos, afortunadamente para ese país las marcas europeas han prácticamente abandonado el mercado ruso, que ya era un mercado relevante para Turquía pero en el que podía hacer mucho más. Así que el sector turco de la confección se ha volcado sobre Rusia durante los últimos meses. Europa ha dejado allí un hueco importante, que Turquía y otros países que no han sancionado al agresor de Ucrania pueden cubrir con tanta libertad como entusiasmo. Turquía es miembro de la OTAN y ha vendido armamento a Ucrania, pero mantiene un exquisito equilibrio en este asunto y unas relaciones cordiales con Rusia. Las oportunidades hay que aprovecharlas.

Turquía es un puente en todos los sentidos. Como ustedes saben, Europa ha cortado vuelos a Rusia. Los ciudadanos rusos que quieren viajar a España vuelan primero a Estambul, y después de Estambul a nuestro país (u otros). Si lo desean pueden hacer todo el viaje en Turkish Airlines. Es como un solo vuelo con escala.

 

La inflación, un reto para toda la industria en Turquía.

Además de la debilidad de la demanda europea en estos últimos meses, Turquía afronta otros desafíos. La inflación es uno de ellos.

Se trata de un problema recurrente en el país. Lo fue hace mucho tiempo, entre finales de los años 70 y comienzos del actual milenio, cuando ponía los pelos como escarpias con puntas del 120% o superiores en 1979 y 1984. Años en los que una sola lira turca no valía nada. Había que llevar en la billetera miles de liras para comprar cualquier cosa.

En 2002 la inflación se redujo al 30%, y durante 11 de los 13 años posteriores se contuvo en un dígito. Desde 2017 vuelve a ser siempre de dos dígitos, con una punta del 20% en 2018 y un 36% el año pasado (dato del IPC a diciembre sobre igual mes del año anterior). Es un problema, aunque la industria turca (al menos, sus empresarios de más edad) ya lo conocen y durante muchos años aprendieron a gestionarlo... y sobrellevarlo.

El año actual el capítulo de la inflación no ha mejorado, sigue en tasas muy altas, y su peor efecto, en lo que atañe a la industria, es la presión sobre los salarios. El IPC interanual en alimentación se acerca al 90%, y aunque en vestido y calzado apenas supera el 25%, lo cierto es que los trabajadores tienen que comer, así que necesitan dinero. El IPC general interanual anda en torno al 70%. En ese contexto no es extraño que este año se hayan producido dos subidas del salario mínimo, que acumulan un incremento cercano al 80%, aunque algunas empresas turcas de la confección prácticamente han doblado las pagas (100%). De hecho, a finales de agosto en Turquía no se descartaba la posibilidad de un tercer aumento salarial antes de finalizar el año.

IFCO Estambul Istambul 2022 Agosto August , Mustafa Gultepe , IHKIB
Mustafá Gültepe, president de IHKIB y TIM (asociaciones de exportadores de Estambul y Turquía).

 

Ajustando la rentabilidad, cuando el euro pierde valor frente al dólar.

Sin embargo, hablando con la industria turca de la confección descubres que les preocupa más otro problema: la diferencia cambiaria.

Turquía es un país muy exportador, pero en la cadena de valor textil es también importadora. Se abastece en la fortísima base de industria turca de hilatura y tejeduría, pero importa asimismo tejidos de otros lugares. Y, por encima de eso, el textil mismo importa la materia prima, particularmente las fibras naturales (algodón).

Mustafá Gültepe, presidente de la Asamblea de Exportadores de Turquía (TIM) y de la Asociación de Exportadores de Prendas de Vestir de Estambul (İHKİB), explica que «el mayor mercado de nuestro país en moda confeccionada es la Unión Europea. Exportamos a la Unión Europea en euros. Sin embargo, pagamos principalmente en dólares nuestras importaciones de materias primas y bienes intermedios. Por lo tanto, el efecto paridad lo hemos estado sintiendo mucho en los últimos meses. En el período enero-julio, nuestra pérdida por paridad ascendió a 800 millones de dólares en prendas confeccionadas y 7.000 millones de dólares en exportaciones en general». Esto se debe a que el euro ha venido perdiendo valor frente al dólar.

A pesar de ello, y a pesar de los nubarrones de recesión sobre Europa, «iniciamos 2022 con la meta de 23.000 millones de dólares en exportación de prendas confeccionadas, y creo que lograremos nuestros objetivos de fin de año a pesar de la paridad y la recesión», añade Mustafá Gültepe.

Por su parte Mustafá Paşahan, vicepresidente de la Junta de la asociación de exportadores de Estambul İHKİB y presidente de su Comité de Ferias, señala que la industria tiene como objetivo aumentar las exportaciones de ropa confeccionada a 40.000 millones de dólares en el medio plazo.

IFCO Estambul Istambul 2022 Agosto August , Mustafa Pasahan  , IHKIB
A la izda., Mustafá Paşahan, vicepresidente de IHKIB y presidente de su Comité de Ferias.

 

Muchos siguen optando por las «private labels», pero Turquía quiere crecer con marcas propias

Otro reto destacado es lograr que Turquía deje de ser un gran proveedor de lo que en otros sectores se conoce como OEM («original equipment manufacturer»), y en la moda suele preferirse denominar «private label manufacturer». Es decir: Turquía aspira a vender con marca propia, y no solo a fabricar prendas a las que cose la etiqueta de marcas de terceros.

Es un objetivo de algunos fabricantes en particular (pero en agosto un confeccionista de camisetas que vende a EEUU, y que está muy concienciado con el desarrollo marca propia, nos decía que la marca propia no pesa más de un 5% en su facturación total). Y también del sector en general. La asociación de exportadores de Estambul tiene un proyecto de lanzamiento de cinco nuevas grandes marcas que licenciaría a los fabricantes locales que presenten un proyecto, y a las que, como asociación, prestaría todo su apoyo, aunque la inversión correría a cargo de la empresa que licite y obtenga dichas marcas.

Cem Altan, fundador de Aycem Textiles, miembro del Consejo de Ihkib y de la asociación de fabricantes de vestir turcos (TCMA), que además ha sido recientemente nombrado presidente de la IAF (International Apparel Federation), no comparte sin embargo el entusiasmo de sus colegas sobre ese proyecto. «Existe desde hace años —dice—, y pasa por alto sobre el problema de los elevadas inversiones que hay que hacer para construir una marca». Particularmente su empresa, Aycem Textiles prefiere seguir trabajando con grandes clientes de la distribución y hacerles sus «private labels», particularmente en el mercado británico, que conoce al dedillo. Uno de sus mayores clientes era Debenhams, y la crisis de esta cadena en 2020 le supuso un golpe, que ha buscado compensar con otros clientes parecidos (una tarea que ya ejerce su segunda generación, lo que precisamente le ha permitido a Cem Altan dedicarse más a tareas asociativas como la Presidencia de la IAF).

IFCO Estambul Istambul 2022 Agosto August , Cem Altam  , IHKIB , IAF
Cem Altam, presidente de la IAF, miembro del Consejo de IHKIB (exportadores) y TCMA (fabricantes de vestir turcos).

 

Formando diseñadores, para crear y exportar moda.

Otro reto es la creación de moda. Tanto si se trata de reforzar las marcas propias con diseños únicos, como se busca ofrecer muestrarios de prototipos para que las marcas privadas escojan y hagan sus colecciones, la industria confeccionista de Turquía tiene que ser capaz de ofrecer los mejores diseños, y que sean además apropiados para la clientela hacia la que se enfoquen.

Entre las diversas escuelas de moda que existen en Turquía, destaca la Istanbul Moda Akademisi (IMA), impulsada en 2007 por IHKIB con la ayuda de fondos de la Unión Europea. Imparte estudios de diseño de moda, tecnología, desarrollo de producto, gestión y comunicación de moda. De cada promoción salen unos veinte diseñadores que montan su propio taller, mientras que los demás (en torno a un millar) se emplean en la industria.

Muy llamativo (y anecdótico) fue el caso de una directiva de banca que tenía un buen sueldo, una buena posición y conducía un Mercedes, y que en un momento de su vida decidió estudiar moda en la escuela IMA porque, a una edad superior a la normal, descubrió su vocación. Actualmente dirige el departamento de diseño de una destacada empresa.

IFCO Estambul Istambul 2022 Agosto August , IMA Istanbul Moda Akademisi
IMA, academia de moda de Estambul.

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