Las ventas del grupo perfumista español Puig alcanzaron en el año 2012 la cifra de 1.490 millones de euros, con un alza del 11%. La cifra global es tan importante que los negocios de moda resultan comparativamente minúsculos. Sin embargo han tenido un comportamiento excelente: aunque todavía no han rebasado el 10% del grupo en facturación, crecieron un 23% en el último ejercicio (después de haberlo hecho un 31% en el anterior).
— La división de moda histórica. Desde un punto de vista orgánico existen dos divisiones de moda en el grupo. Una de ellas, que pudiéramos llamar histórica, está bajo la responsabilidad de Marc Puig, presidente-director general del grupo, y comprende la gestión de las marcas Paco Rabanne y Carolina Herrera (en actividades de moda propiamente dichas, es decir, sin tener en cuenta su incidencia en el negocio de perfumes y cosmética, que se computa en la contabilidad troncal de la corporación).
Tras la retirada personal de Paco Rabanne, y la interrupción de sus desfiles de moda durante cinco años, esta marca fue reactivada a comienzos de 2011 con el fichaje del diseñador indobritánico Manish Arora como director artístico, muy colorista y «bollywoodiano», aparentemente en las antípodas del fundador de la marca, pero que entusiasmó a la prensa y dio excelentes resultados como renovador potencial sin discontinuidad de una marca que ya tenía su historia pero que nunca había dejado de ser moderna. Un antiguo dirigente de L’Oréal, Vincent Brun, había sido encargado de elaborar un plan de relanzamiento quinquenal (que incluía una gran atención a la vertiente de accesorios Paco Rabanne). La entente entre Arora y Brun era perfecta. Y la imagen del diseñador indio era muy adecuada —su primera colección tuvo un gran éxito de prensa— para reposicionar en la actualidad de la moda la imagen de Paco Rabanne.
Sin embargo, en junio de 2012, con sólo dos colecciones presentadas, Manish Arora fue sustituido por una directora artística más clásica, Lydia Maurer, que antes había estado en Yves Saint-Laurent y en Givenchy, y que en aquellos momentos ejercía ya como directora del estudio de Paco Rabanne con Arora en la creación. Su primera colección fue la presentada en octubre de 2012 para la actual temporada de primavera-verano de 2013. Es menos sensual que la del creador indio, se apoya en los efectos geométricos y de cota de malla y, según el grupo Puig, es fiel al ADN de la marca, goza del éxito mediático en la prensa especializada y es bien acogida por las actrices y celebridades.
En cuanto a la marca Carolina Herrera, que desfila regularmente en la Fashion Week de Nueva York, ha duplicado sus exportaciones (entendidas como tales las ventas que hace fuera de Estados Unidos) en el año pasado, sobre todo por el éxito alcanzado en el Reino Unido, Rusia y Oriente Medio. Tiene tiendas insignia en Nueva York, Londres, São Paulo, San José de Costa Rica y París, todas ellas de su línea lifestyle CH Carolina Herrera; y, en total, 92 tiendas y 213 corners en el mundo (Europa, Oriente Medio, ambas Américas).
— La nueva división de moda. El grupo Puig creó a finales de 2011 una nueva división para englobar sus negocios de Nina Ricci (que ya le pertenecía) y de su nueva adquisición Jean-Paul Gaultier (comprada meses antes al grupo Hermès). A comienzos de 2012, Puig fichó a Ralph Toledano como presidente de esa nueva organización, a la que llegaba procedente de Chloé (grupo Richemont), en la que había logrado un gran éxito.
Con Peter Copping como diseñador, la firma Nina Ricci se concentró en 2012 en la creación de una oferta sólida de accesorios, al mismo tiempo que seguía abriendo corners en grandes almacenes (de París, Dubai y Londres), y utilizando como portaestandartes de sus creaciones en el mundo a figuras como Kilie Minogue, Anne Hathaway, Rihanna y Katie Holmes. El grupo considera que esta marca de costura es «una de las marcas de moda que presentan el mayor potencial en el mercado internacional», pero no ha comunicado su cifra de negocios.
En cuanto a Jean-Paul Gaultier, cuando Puig se la compró a Hermès tenía una cartera de licencias en crecimiento, que era su principal activo, pero estaba dando pérdidas. Los esfuerzos del grupo Puig se encaminan a convertir la enseña en una fuente de negocio, y entre tanto no comunica datos económicos. Su facturación, no explicitada, está obviamente incluida en la cifra de negocios general.
— El rebote de la moda en los negocios de perfumes. La compra de Jean-Paul Gaultier en su momento estuvo determinada, según se cree saber, por la perspectiva de hacerse con el control de sus licencias de marca en el mundo de las fragancias (que por el momento están en manos de BPI hasta el verano de 2016).
En 2012, Puig lanzó con éxito el producto CH Men Sport (Carolina Herrera), y siguió teniendo excelentes rentabilidades de 1 Million (Paco Rabanne), siempre un best-seller mundial.
En cuanto a marcas de moda que no le pertenecen, pero de las que tiene concesiones para perfumería, lanzó con éxito dos productos: Prada Luna Rossa (de Prada) y Valentina Absoluto (de Valentino).
No se mencionan los productos que hayan sido sólo objeto de una comercialización rutinaria en catálogo.
[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 207 — junio 2013 ].
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