La previsión para 2021-22 es bastante floja.
En el mundo del comercio online, no crecer lo bastante puede ser un baldón. El especialista en ecommerce de moda Asos aumentó sus ingresos en un 22% en el año fiscal cerrado el 31 de agosto. ¿No está eso bien? El beneficio bruto de explotación creció un 23%, el beneficio ajustado antes de impuestos un 36%, y cualquiera firmaría para poder mostrar esos datos.
Pero no es bastante. Sobre todo cuando su proyección para el presente ejercicio, que apenas acaba de comenzar, es muy floja. Estima que los ingresos solo crecerán en 2021/2022 un 10-15%, mientras que el beneficio ajustado antes de impuestos bajará un 40%. ¿La causa? Un aumento de costes y los problemas de suministro a través de la cadena mundial.
Y estas cosas tienen mayor importancia cuando su protagonista es una empresa cotizada, que debe estar atenta al valor de las acciones en el mercado. La capitalización bursátil ha disminuido a la mitad en lo que llevamos de año natural. Es decir que los inversores esperan bastante más.
El mismo día que el grupo notificó los resultados del ejercicio y las previsiones para el siguiente, también comunicó el cese inmediato de su consejero delegado, Nick Beighton, que llevaba seis años en esa posición, y el nombramiento para el cargo de Mat Dunn, director financiero. Es un nombramiento temporal, mientras se encuentra a un nuevo CEO que lidere el crecimiento.
Por cierto, esta es la composición de las ventas de Asos por grandes mercados: 51% en el Reino Unido, 23% en el resto de Europa, 16% en EEUU, 10% en el resto del mundo. En fin, Asos sigue siendo, sobre todo, un fenómeno muy británico.
Publicado en TEXTIL EXPRES - Boletín 791 -
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