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Textil Exprés Revista 260
heimtextil

Celebrado en fechas atípicas, brindó oportunidades que fueron bien aprovechadas.

Heimtextil 2022, «Special Summer Edition», fue ante todo un acto de voluntad. De decir: «estamos aquí».

Y, sí, podemos decir que el sujeto de este predicado fue Messe Frankfurt, ya que la organización recuperó así un salón de textiles para el hogar que no se llevó a cabo en 2021, y que, habiendo sido programado con una excelente reserva de espacio para enero de 2022, hubo de cancelarse a última hora como consecuencia de las restricciones dictadas durante la ola ómicron de la pandemia de Covid-19.

En ese sentido, celebrar una edición pospuesta al mes de junio era un modo de decir: «seguimos vivos y al servicio del sector».

Pero ese predicado tiene otro sujeto de primer orden: la industria internacional de textiles de hogar. Porque Messe Frankfurt no lanzó esta edición especial de Heimtextil como un capricho organizativo. Antes de hacerlo consultó al sector: «¿Qué preferís? ¿Que dejemos pasar este año y nos concentremos en preparar la edición de 2023? ¿O que hagamos una plataforma excepcional en junio, a sabiendas de que no será lo mismo que pudo haber sido de celebrarse en sus fechas tradicionales de enero?» Y la respuesta que obtuvo fue favorable a tener esta edición extraordinaria, en la convicción de que sería más compacta pero cumpliría su cometido de lugar de encuentro de oferta y demanda internacional del sector.

Decimos esto porque Messe Frankfurt tenía al menos otra feria de gran magnitud, de un ramo diferente, que igualmente fue cancelada (Ambiente, en febrero), y de la que no se convocó una versión pospuesta, sino que optó por «dejar correr el año» hasta febrero de 2023. Y así se hizo porque los sectores afectados estimaron que una feria en otras fechas no respondía a las necesidades de expositores y compradores.

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Esto deja claro que la Feria de Fráncfort ha buscado soluciones alternativas en los sectores que lo pidieron, y no en aquellos que no las consideraban oportunas. Es decir, que no ha impuesto su voluntad sino que ha consultado la voluntad de los participantes y asistentes habituales.

Las fechas escogidas, del 21 al 24 de junio, la hacían coincidir además con otros dos eventos en el mismo recinto, a saber Techtextil (textiles técnicos) y Texprocess (bienes de equipo para manufactura de productos flexibles, es decir, maquinaria y software para la confección), lo que permitiría aprovechar algunas sinergias. De hecho, también entre los españoles existe una coincidencia de intereses dentro de la industria, ya que buena parte de los fabricantes de textiles técnicos trabajan asimismo en el sector de textiles para el hogar.

En cualquier caso, la organización prefirió unificar cifras y hablar de un conjunto de tres salones: un total de 2.300 expositores (puede verse asimismo en las noticias sobre Techtextil/Texprocess), de 117 países, que recibieron unos 63.000 visitantes.

El caso concreto de Heimtextil nos lleva a la siguiente impresión de resultados de la feria, captada sobre el lugar.

Primeramente, constatar que fue un salón mucho más compacto de lo que nos tiene acostumbrado el gran salón Heimtextil. Frente a los más de 3.000 expositores de la edición de 2019, aproximadamente un millar ahora. Y obsérvese que en 2019, Heimtextil (sin Techtextil ni Texprocess) recibió ella sola a más de 67.000 visitantes (frente a los 63.000 del combinado de tres salones de este año).

Esto, en realidad, no sorprendió a nadie, y no fue demérito alguno. Por el contrario, las sensaciones que pudo obtener Textil Exprés durante la visita fueron positivas, y quizá eso sí que podía sorprender a algunos.

A ver, nada de triunfalismos: feria más pequeña (equivalente a un tercio de lo normal) y ostensiblemente menos gente en pasillos y stands. Pero ese tipo de eventos fuera de lo normal siempre encierran oportunidades.

En primer lugar había expositores nuevos, que normalmente no habrían hallado acomodo en el saturado espacio de Heimtextil de enero, y que aquí vieron un hueco y supieron aprovecharlo. Por otro lado, aunque disminuyó el público de todas partes, los que más faltaron fueron los compradores alemanes (así, al menos, nos lo manifestaron los expositores), particularmente los del comercio detallista. Por el contrario, hubo visitantes del área «contract». Ello significa que resultó más fácil descubrir y establecer contactos internacionales.

Si a esto se suma una conciencia compartida de que estaba retomándose la negociación presencial, se comprende que, aun en un ambiente menos bullicioso, el sentir general fuese de satisfacción.

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Los que no veían claras las fechas, sencillamente no acudieron. Y, los que participaron, vieron colmadas —o incluso superadas— sus expectativas. Reing Martí nos contaba que la feria ha sido claramente «a destiempo», pero que la experiencia fue positiva y les dejó satisfechos. De todos modos, esto dependía también mucho del expositor. Por ejemplo, era alentador ver el stand de Mitsa «a tope de gente» mientras la zona alrededor permanecía bastante tranquila.

En la feria suele buscarse también información sobre tendencias, pero esta vez, ya avanzado el año, tenían menos valor que en ocasiones anteriores, sobre todo en lo tocante a diseño y moda, ya que se aproximaba el momento de definir tendencias para el año siguiente. En definitiva, era tarde. Pero en materia de características, rendimientos y concepto cualquier momento es válido para repasar.

Ya se ha hecho omnipresente, reiterado e inexcusable el tema de la sostenibilidad. Así será por mucho tiempo. En ese sentido se vio una extensa oferta de artículos reciclados o reciclables, así como de materias no solo renovables sino de baja huella de carbono. Ya no nos llaman la atención las fibras a base de botellas de PET recuperadas, ni el empleo de cáñamo, bambú u otras fibras que actualmente se reivindican como más sostenibles (aunque haya quien les discuta esta calificación), pero también llegan cosas como la ropa de cama de algodón recubierta de corcho, algo que, sobre todo, suena original. Interesante el uso de códigos QR para rastrear el proceso de producción.

Cada día, Heimtextil organizaba «Green Tours» para ayudar a los visitantes a identificar la oferta más sostenible.

© TEXTIL EXPRES


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