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El 29 de marzo, al final de la tarde, falleció, en un hospital de Barcelona (se ha descrito exactamente como un clínica de cuidados paliativos) en el que había ingresado por decisión propia dos días antes, aquejada desde tiempo atrás de una grave insuficiencia pulmonar, la periodista y escritora Margarita Rivière Martí, que estaba acompañada por su esposo el escritor Jorge de Cominges y sus hijos Hugo y Clara, ambos también periodistas. Nacida en 1944, al final del año pasado había cumplido 70 años. La ceremonia de despedida tuvo lugar el 31 de marzo en el tanatorio de Les Corts.

Heredera de dos potentes ramas de la burguesía, había recibido un patrimonio cultural en francés y en castellano que no era el más cómodo para armonizar, en las décadas siguientes, con la cultura catalana en proceso de renacimiento. La muchacha sería una abanderada del europeísmo frente al «parroquialismo» (y, más adelante, del federalismo frente a la escisión), aunque —paradojas del léxico— estudió periodismo en una institución que pudiéramos llamar parroquial, la Escuela de la Iglesia de Barcelona, y siguió (en su adolescencia) un «stage» de diseño de moda en París (en el que coincidió con el futuro creador de Kenzo); tras lo cual, sucesivamente se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de la Ciudad Condal, y se doctoró en Sociología con una tesis que dicen que fue memorable, pero no fue grabada.

Los Rivière tenían al comienzo de los años sesenta en Barcelona una agencia de publicidad muy prestigiosa, que marcaba la vanguardia de la profesión en España; por eso Margarita dijo en alguna ocasión que, en buena parte, el amor a la moda le vino de las muchas revistas gráficas internacionales que la oficina de su padre recibía. Pero justamente entonces se estaba gestando una revolución en ese campo de la que surgirían, precisamente en esa época y en la capital catalana, dos agencias muy innovadoras, Visión y Tiempo, que dieron un vuelco al mercado y al estilo publicitarios, coincidiendo con el cambio económico aportado por los tecnócratas y su política del desarrollo; era un salto de épocas y de hegemonías. Y también de estilos y, en buena medida, de protagonistas.

Margarita inició su trayectoria profesional en el periodismo en 1965, a los 21 años, al regreso del «stage» en París citado más arriba, como corresponsal en España de la revista francesa «Marie Claire», lo que parecía indicar ya un comienzo de vinculación con la temática de la moda.

Sin embargo, el desarrollo profesional de los 55 años siguientes, ya siempre consagrados al periodismo y la información, pero con grandes movimientos, supondría una notable variedad de ámbitos y especialidades. Soportes notables de su actividad fueron en sucesivas épocas «Diario de Barcelona» (1974), «El Periódico de Catalunya» (1978), TVE (1984), la Agencia Efe, de la que fue delegada en Cataluña entre 1988 y 1991. Y a partir de ahí una sucesión de colaboraciones en diversos medios nacionales y extranjeros, incluyendo durante cuatro años la contraportada del diario «La Vanguardia».

Ahora bien: lo que nunca cultivó fue la columna o la página de moda, específicamente. Nunca hizo, por ejemplo, las crónicas de los desfiles, que tenían brillantes especialistas como María Pilar Comín en «La Vanguardia» o Magda Solé en «Diario de Barcelona». Entonces, ¿por qué se la rememora aquí, ahora?

Porque fue una de las periodistas que más escribió teniendo la moda como materia, a veces en forma de artículos pero, básicamente, en libros (de los más de 30 que publicó). Y también, además de escribir, habló mucho sobre moda en coloquios o mesas redondas, una forma indirecta de escribir.

Recordaremos aquí una selección de sus títulos: «La moda ¿comunicación o incomunicación?» (1977), «Historia de la media» (1983), «Gramática de la moda» (1992), «Lo cursi y el poder de la moda» (1992) que le valió el Premio Espasa Mañana de Ensayo, «Diccionario de la moda del siglo XX» (1996), «El universo de Francis Montesinos» (1996), «La muerte de la moda en la era de los mutantes» (1998), y una biografía del diseñador Manuel Pertegaz en el catálogo de su exposición en el Centro de Arte Reina Sofía (2004).

Sobre el último estadio en la evolución contemporánea de la moda, ha dicho: «Hoy en día las tendencias están en manos de las llamadas celebrities, y de la dictadura de la vestimenta hemos pasado a la dictadura del cuerpo, porque si no tienes unas medidas concretas irremediablemente estás marginada de eso que llaman el canon». Añadiendo que «en la actualidad la moda es finalmente libre pero, a cambio, la silueta se convierte en la prisionera».

Otra vertiente de su bibliografía es la de la sociología política, sobre la que no vamos a extendernos aquí, salvo por una mención circunstancial: el mismo día en que falleció, por la mañana había participado, desde el hospital, y sólo mediante un mensaje audiovisual, en el lanzamiento de su último libro, «ClaveK», una «fábula moral sobre el ejercicio del poder en Cataluña», escrito hace quince años y que, debido a las evoluciones políticas, hasta ahora no había encontrado editor.


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 218 — abril 2015 ].


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