
Era el 20 de enero. Alrededor de Bregenz, junto al Lago Constanza (o Boden See por su nombre local), el campo estaba cubierto de una suave nevada, y hacía un frío de invierno propio de esas latitudes, pero no tanto como los servicios meteorológicos habían hecho temer por aquellos días. Durante la mañana fue afluyendo a la ciudad austríaca la prensa internacional del sector, convocada por la firma Wolford para dar a conocer las últimas novedades en la evolución de la empresa y de la marca.
Bregenz es la capital del Vorarlberg, una de las regiones más pintorescas de Austria, romántica floresta que es una reserva inagotable de aromas para los perfumistas, y de leyendas para los soñadores, y en la que se llegaron a construir castillos para homenajear a delicadas princesas. También hubo por otra parte, en el siglo antepasado, una activa industria textil, muy fuerte en su momento aunque se agotó con el tiempo.
Allí confluyen tres países que son importantes actores de la cultura germánica (Alemania, Austria, Suiza), y por allí discurren rutas para el enlace con importantes zonas de una cultura latina geográficamente discontinua en este punto: Francia al norte, Italia al sur.
En esta encrucijada geográfica y cultural, en la propia ciudad de Bregenz, nació en el año 1949 (aunque la compañía misma suele datar el origen, quizá desde un punto de vista documental, en el año 1950), la sociedad Wolford, para producir medias, inicialmente de seda pura y rayón, que nacerían, ya desde el principio, bajo el eslogan que las definiría para siempre: «The unforgettable touch», un tacto inolvidable. Las más finas del mundo.
La compañía (que ahora tiene, por tanto, 65 años) fue fundada, con su nombre como marca ya desde el principio, por Reinhold Wolff y Walter Palmers, recién regresados de Inglaterra, donde habían estudiado juntos. El nombre Wolford fue una asociación del apellido Wolff de uno de ellos y del final del nombre de la ciudad de Oxford, en cuya Universidad habían estado ambos.
Wolford fue desde el principio, además de marca de medias, una firma de calcetería de lujo de referencia. Utilizó siempre tecnología de confección muy avanzada, trabajando con maquinaria especializada adaptada a sus exclusivos métodos de trabajo y con un tipo de tejidos muy novedoso, manteniendo un esfuerzo de investigación constante.
En cuanto a las innovaciones de la firma, se pueden citar las medias sin costuras y sin cinturilla, el hilo Cantrece y el hilo Velvet, exclusivamente aplicados por ella en la confección, y sobre todo la línea Shape & Control que favorece la circulación y reduce hasta una talla la zona del cuerpo requerida.
Diversificación de la producción, inmersión en el mundo de la moda. Wolford comenzó a diversificar su producto en 1992, cuando tenía algo más de 40 años de historia, introduciendo su primera colección de bodies, utilizando una gama de tejidos que hasta entonces sólo se empleaban para medias, con los que lograron delicados y novedosos productos, gracias a la experiencia y el know-how en prendas de punto. Como se sabe, las medias (o, en un sentido más general, la calcetería) son, por su tecnología, la rama llamada de punto circular dentro de esta industria.
A partir de entonces, Wolford fue desarrollando el resto de sus líneas: ropa de baño, ready-to-wear (que también se podría decir prêt-à-porter, pero que en cualquier caso no hay que confundir con el vestir exterior habitualmente asociado a esa denominación), hasta el lanzamiento de la colección de accesorios en 2007.
Actualmente, la marca describe su ámbito de producción y oferta como «un conjunto de medias, ready-to-wear, lencería, moda de baño y accesorios que viste a la mujer de los pies a la cabeza y desde dentro hacia fuera, con una unidad completa en todas sus líneas».
Como consecuencia, a lo largo de su historia (como señala la propia compañía) los artículos de Wolford han formado parte activa del mundo de la moda, equipando los looks en las pasarelas mundiales más importantes, y colaborando en el diseño y creación de productos exclusivos con los mejores diseñadores internacionales: Karl Lagerfeld, Emilio Pucci, Missoni, Zac Posen, Kenzo, Valentino…
Además, sus colecciones y campañas han sido retratadas por fotógrafos de la talla de Helmut Newton, Francis Giacobetti, Howard Schatz y Markus Klinko & Indrani, entre otros.
En el año recién transcurrido, ha trabajado para Wolford el fotógrafo de modas más famoso del mundo en estos momentos, Mario Testino, cuyo nombre evoca un origen italiano, aunque es peruano de nacimiento (1954) y formación (limeño por más señas), y establecido en Londres. En 2014 ha fotografiado las colecciones y ha montado los escaparates de las tiendas para la firma austríaca.
Algunos aspectos descritos aquí del desarrollo histórico de la compañía y de sus actividades se habrán visto también reflejados, de forma quizás diferente, en el número anterior de nuestra revista, en el artículo dedicado a la apertura de una tienda del grupo en Barcelona, que tuvo lugar en el otoño.
Sobre la vertiente económico-financiera, estructura mundial de distribución, y otras facetas de la compañía, se verán más temas en este número, que completan la información emanada del encuentro de Bregenz.
[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 217 — febrero 2015 ].
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