
Desmantelamiento industrial parcial hacia Eslovenia.- Analizando el mapa comercial mundial: zonas bien cubiertas y otras todavía vírgenes.
- España: un mercado en el que se podría profundizar.
En una ciudad relativamente pequeña y familiar como es Bregenz, nunca será demasiado difícil averiguar el sitio donde están las oficinas de una empresa tan importante. Pero en el caso de Wolford menos aún, porque están en el número 1 de Wolfordstrasse. La sociedad tiene su propia calle y, por así decirlo, el más singular de los números.
Allí están las oficinas centrales, la sede corporativa, el estado mayor de una compañía que desde 1995 es sociedad anónima, Wolford AG, y cotiza en la Bolsa de Viena. Allí estuvo durante muchos años su única planta de producción, dotada de una tecnología propia muy avanzada; pero parte de la actividad fabril se ha trasladado a la ciudad de Murska Sobota, en Eslovenia, en 2008.
Cuando se disolvió la antigua Yugoslavia, y algunas de sus repúblicas componentes se integraron en la Unión Europea, Eslovenia, que era la de mentalidad más occidental de todas ellas, se convirtió de facto en una reserva industrial de retaguardia para Alemania (Baviera sobre todo) y Austria, como fue el caso de Wolford.
Entre los dos centros de producción de esta última compañía, el primitivo de Bregenz y el esloveno, ocupan hoy a 1.600 empleados, que en un 80% son mujeres. El resto de la estructura operativa del grupo en el mundo es de naturaleza administrativo-comercial.
Integran esta red de servicios internacionales 21 sociedades, en Chequia y Eslovaquia, Alemania, Francia, Reino Unido (con filial en Irlanda), Holanda, Bélgica (con filial en Luxemburgo), Italia, España (con filial en Portugal), Escandinavia (sede en Copenhague, con filiales en Noruega, Suecia y Finlandia), Estados Unidos (con dos centros, ambos en Nueva York), Canadá, Asia (denominación reservada a las oficinas en Hong Kong y Macao), y China (Shanghai).
La filial ibérica con dos centros, que se acaba de citar, es Wolford España, S.L., con oficinas en Madrid (desde 1993) y en Lisboa (desde 2011).
Red de ventas. La primera boutique propia de Wolford se abrió en 1992, en la emblemática ciudad de Nueva York, concretamente en Madison Square. Luego se ha ido extendiendo esta modalidad a otros escenarios.
Actualmente, las ventas finales se materializan a través de boutiques (propias o en partenariado) en un 48%; de detallistas multimarca, en un 16%; de grandes almacenes, en un 14%; de factory outlets, en un 11%; de shop-in-shop, en un 6%; de negocios online, en un 4%; de private label, en un 1%.
La mayor concentración de boutiques de la marca se da en Europa: 88 propias de Wolford; 31 en forma de shop-in-shops; 23 como factory outlets; 47 con partners (189 en total). La mayoría en la Europa Central, sobre todo en Alemania.
La distribución del negocio. El grupo había mantenido una facturación ascendente, a pesar de la crisis, hasta el ejercicio de 2012/13, en que registró 156,47 millones de euros; pero en el de 2013/14, cerrado en abril de 2014, tuvo una facturación de 154 millones de euros (153,89 exactamente), es decir, un poco regresiva. El ejercicio actual no se cerrará hasta abril de 2015.
La facturación del último año fiscal computado se distribuyó así: Austria, 21% (32,26 millones); Resto de Europa, 58% (90,82 millones); total de Europa, 79% (123,08 millones); Norteamérica, 18% (27,32); Asia, 3 % (3,49).
Las zonas del mundo, en el mapa de la compañía, son muy heterogéneas. América del Sur, África y Australia no existen; y Asia se limita prácticamente a China. Sorprende la ausencia del Japón y del área del Golfo, ambas con posición tan notable en otros sectores del lujo. Tampoco aparece, por el momento, Rusia.
Pero uno de los frentes en los que van a atacar a corto plazo es precisamente el de cubrir mejor el mapamundi de su red comercial, y España entra en ese campo de juego, porque volverá a ser a corto plazo un mercado prometedor, y la marca todavía no está tan establecida como debiera.
En cuanto a ramas de negocio, las medias están aportando el 53% de la facturación; el prêt-à-porter, el 30%; la lencería, el 12%. Esto suma un 95%. El resto se debe a accesorios y baño (esta última, una especialidad a extinguir).
[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 217 — febrero 2015 ].
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