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ARTÍCULO PRIME

Textil Francia

Desde el surgimiento de la crisis económica mundial, en Francia el diálogo entre los estamentos productivos (el textil muy particularmente) y el Estado, a diversos niveles, ha sido prácticamente constante para tratar de encontrar campos de acción comunes que condujeran a una mejor proyección de lo francés en el mundo.

Ya en el año 2009 se firmó un acuerdo trienal para la «competitividad de la cadena textil-confección-cuero» entre las corporaciones profesionales y los organismos del Estado concernidos por la materia.

Ahora se acaba de establecer un «Contrat de filière Mode et Luxe» que deberá servir como hoja de ruta para los sectores implicados, y que define cinco tipos de acciones prioritarias para los próximos años. Es el segundo «contrato de cadena» que se firma; el primero se alcanzó en febrero, y fue para el sector del automóvil. Se puede entender que estas dos actividades son prioritarias para el devenir del país.

En la fase de análisis y discusión había tres interlocutores esenciales: el Comité Estratégico de Moda y Lujo (previamente configurado en el marco de los portavoces de la industria), el Comité Colbert (que aglutina a 75 casas francesas del lujo y a 13 instituciones culturales), y el Ministerio de Reorganización de la Producción (Redressement Productif).

A propósito de la presencia del Estado en este compromiso, el representante de Christian Dior en las negociaciones ha dicho: «Participando en la puesta a punto del 'contrat de filière’, el Estado reconoce que la moda y el lujo hacen mucho por Francia (y pueden hacer mucho más en el futuro), tanto en términos de imagen y de prestigio como en términos de rendimientos económicos, generando empleos directos e indirectos, y una cantidad no desdeñable de divisas por la exportación».

La gran animadora y vicepresidenta del Comité Estratégico de Moda y Lujo antes citado, que representaba a la industria, fue Isabelle Guichot, presidenta a su vez de la firma Balenciaga, de tan fuerte evocación española en términos históricos, aunque hoy integrada en el grupo francés de lujo Kering. Fue una de las artífices del «Contrat de filière», y pondrá todo su empeño en hacerlo funcionar con plenitud.

Fue también la que lo explicó en el acto de presentación formal, presidido por el ministro de Reorganización de la Producción, pormenorizando su contenido.

 

Los cinco ejes del contrato. El «Contrat de filière» se propone relanzar la industria y preparar el futuro, y se articula alrededor de cinco ejes de acción.

El primero consiste en reconstruir y consolidar una cadena industrial del textil, de la moda y del lujo, tras constatar una caída de tensión, y a menudo una verdadera desaparición, de los actores situados en la cabecera de la cadena, lo que causa una fragilización del sistema productivo en su conjunto, e incluso la desaparición de algunos «savoir faire» raros.

En primer lugar, hay que relanzar la industria, empezando por recuperar el ennoblecimiento de hilos y tejidos, y el aparato de fabricación. El Estado debe movilizar los medios financieros necesarios, y la industria debe responsabilizarse de sostener los eslabones de la cadena fragilizados.

El segundo eje es facilitar el reclutamiento de profesionales para unos oficios que en parte han desaparecido o han perdido atractivo social. El Estado debe facilitar programas de formación adaptados a las actuales necesidades, y realizar acciones de comunicación tendentes a revalorizar estos oficios. La industria podría llevar a cabo demostraciones y jornadas de puertas abiertas.

El tercer eje del contrato pivotaría sobre la instrumentación de una mejor colaboración entre los dadores de órdenes y los subcontratistas, a fin de consolidar la eficacia y rendimiento del utillaje industrial de una manera perenne. Se está trabajando en una «Guía de buenas prácticas de la subcontratación en la confección». Se deberán fomentar las fórmulas de excelencia operativa (mejor gestión de los stocks, optimización de la cadena de suministros, gestión previsional del empleo y de las competencias).

Preparar el futuro y la emergencia de nuevos actores del lujo será el cuarto eje. El Estado y la profesión deben crear un dossier inicial de financiación de jóvenes empresas. El sector deberá acompañar sus iniciativas. Se crearán dispositivos de financiación, tales como anticipos reembolsables del IFCIC o un crédito de Impuesto/Colección. Se deberá estudiar la forma de conducir mejor las ayudas que se establezcan, determinando la idoneidad de los proyectos.

El quinto eje del contrato, en fin, tenderá a promover la conservación del «savoir-faire» y de los talentos franceses. El Estado promoverá el desarrollo y la difusión de una herramienta micro-económica de comparación de opciones sobre el lugar de aplicación.

Con un carácter complementario al «Contrat» en sí mismo, el Estado se propone sensibilizar al gran público mediante una campaña pedagógica que tienda a difundir entre todos los ciudadanos el concepto de «Consumir menos para consumir mejor».

 

La concertación no fue fácil. En la fase preparatoria de las negociaciones fue muy difícil alcanzar una aproximación suficiente de los diferentes interlocutores como para que la discusión en común resultara posible. Algunos actores relevantes del sector del lujo no podían imaginarse a sí mismos dialogando con sus oponentes del sector productivo.

Y cuando las deliberaciones abordaron el delicado problema de la armonización laboral hubo que desistir de acuerdos, y quedarse sólo en el nivel de las promesas de que esa cuestión se abordará más tarde. Los dadores de órdenes y los subcontratistas no pueden alcanzar un mínimo entendimiento sobre el factor trabajo, sobre todo en los períodos de desfiles, cuando se requiere una rapidez de servicio incompatible con las posibilidades materiales de los talleres (en términos de equipos humanos) e, incluso, con la normativa legal sobre las condiciones de explotación del trabajador. Es una cuestión sobre la que algunas comisiones bilaterales habrán de volver.

 

Los primeros proyectos del Contrat ya han sido presentados. Apenas hecha pública la puesta en marcha del «Contrat de filière» han aparecido las primeras iniciativas dispuestas a desarrollarse (previa la ayuda pertinente) al amparo de ese instrumento sectorial. Por ejemplo: creación de un parque de máquinas de tricotosas 3D, disponibles para utilización sobre demanda; digitalización de «corpus» de archivos textiles; ayuda para la reconstrucción de una cadena de manufactura de cáñamo (de la producción de la fibra a la confección); análisis de las necesidades de los ennoblecedores «à façon» a fin de efectuar las inversiones necesarias, sobre todo en materia de estampación digital; y ayuda para la finalización de la base de datos del textil-confección de la Agencia del Medio Ambiente.

Benjamin Leperchey, subdirector de Moda, Lujo, Bienes de Consumo y Diseño, en la Dirección General de Industrias y Servicios, será el encargado de recibir y evaluar los proyectos. Al parecer, no le faltará materia sobre la cual resolver. También tendrá la responsabilidad, a posteriori, de comprobar que se hayan cumplido tal y como habían sido previstos.


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 207 — junio 2013 ].


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