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ARTÍCULO PRIME

Es la novena mayor economía comercial del mundo, y una de las mayores exportadoras mundiales de confección.

TEXTIL-EXPRES-REVISTA-229

El profundo cambio que ha experimentado el mundo durante el último medio siglo en todos los órdenes (político, económico, social, cultural) ha creado un nuevo esquema de relaciones entre sus protagonistas, modificando los papeles que unos y otros interpretan en ese nuevo marco, y el rango de poder que a cada cual le corresponde. Cuestión muy importante, sobre todo, cuando se trata de diseñar nuevos esquemas de relación o nuevas jerarquías.

Poco antes de las Navidades, hubo un encuentro empresarial en Barcelona para examinar la realidad de «Hong Kong como plataforma para el acceso a los mercados de China continental y el sudeste asiático (Asean)» en el conjunto del sistema económico, y no para el textil en particular, aunque en este artículo haremos especial mención de los aspectos que incidan significativamente en el ámbito del textil y de la moda que se supone es el que concierne a nuestros lectores.

En 1997, tras 150 años de administración británica, Hong Kong se convirtió en una Región Administrativa Especial (SAR) de la República Popular de China, a cuya soberanía fue reintegrada, pero ajustándose al concepto de «One Country, Two Systems», «Un país, dos sistemas», negociado entre China y el Reino Unido, por el cual la ex–colonia controla todos los aspectos de su administración excepto Asuntos Extranjeros y Defensa.

A despecho de su pequeña población y área, Hong Kong es la novena mayor economía comercial del mundo, basada en más del 90% en el sector servicios, y una de las mayores exportadoras mundiales de confección, relojes, juguetes y productos electrónicos. En su duodécimo Plan Quinquenal (continuando la tradición de la planificación económica), China designó a Hong Kong centro del país para finanzas, comercio y logística en la vertiente internacional. Aproximadamente 3.800 empresas extranjeras o de la China continental tienen su base de operaciones en Hong Kong.

En cuanto a España, en 2013 nuestro país y Hong Kong firmaron el Convenio de Doble Imposición por el cual las empresas hispanas se benefician de plena seguridad jurídica para sus inversiones en aquel territorio. En ese momento había más de un centenar de sociedades españolas con presencia jurídica formalizada en Hong Kong, encabezadas por gigantes como BBVA, Banco de Santander y Telefónica y, en el área textil, El Corte Inglés, el grupo Inditex (Zara),hoy extendido ya –por lo que se refiere a puntos de venta– a todas las ciudades importantes de China, y Mango.

La actividad de estas compañías, gestionada desde Hong Kong, se dirige al territorio chino en general, pero sobre todo al área del delta del río Perla, el mayor centro manufacturero del mundo, en la que se incluyen la propia Hong Kong y su gemela exportuguesa Macao, y la provincia de Guangdong con grandes ciudades como su capital, Guangzhou o Kuangchow (Cantón), tercera ciudad de China después de Beijin (Pekín) y Shanghai, u otras entre las que destaca Shenzhen; un territorio con una red de comunicaciones de altísimo nivel, y con un volumen de tráfico de mercancías que es uno de los más importantes del planeta, y el mayor en absoluto para el sector del vestir.

Hong Kong se considera a sí misma, por otra parte, plataforma preferente para las oportunidades de negocio del mercado Asean, formado por Malasia, Indonesia, Brunei, Vietnam, Camboya, Laos, Myammar, Singapur, Tailandia y Filipinas, que suman unos 600 millones de personas con un PIB combinado de 1.800 millones de dólares.

La que fue colonia británica es hoy el tercer centro financiero mundial, sólo por detrás de Nueva York y Londres, y tiene la principal Bolsa de China, por delante de las de Shanghai y Shenzhen, que son las mayores del área continental. Canaliza el 70% de las inversiones extranjeras en el país, incluidas las españolas, y en el futuro será también un polo de atracción de talentos mundiales. Hoy tiene 54 millones de visitantes al año, y la mayoría son hombres de negocios. El turismo en sentido convencional ha perdido fuerza, pero el de alto nivel cualitativo se está intensificando.

Para promotores de negocios, incluidos los del textil, sobre todo con miras de incorporarse a redes internacionales, la ex–colonia británica es un terreno de juego de primer orden. La sociedad alemana de moda Esprit, actualmente gestionada por españoles (gracias a los cuales está logrando superar una larga crisis), y el grupo italiano Prada, uno de los líderes del sector en su país, se han domiciliado legalmente en Hong Kong, y no sólo a los efectos de operar en el territorio; es decir, han puesto allí su sede social mundial. En cambio ha disminuido la vivacidad de esta plaza para el comercio de lujo del fugaz día a día, porque es una ciudad muy cara; los modistos han ido abandonando el terreno de la venta directa. Por ejemplo, es absolutamente insostenible el coste del personal de ventas de una boutique.

Es también llamativo el cambio que ha tenido lugar en el campo de las ferias. En los años 80, los alemanes de Fráncfort encabezaron una emigración hacia Hong Kong de las ferias textiles europeas, creando ediciones filiales allí; Textil Exprés fue testigo muy directo de esa migración. Pero, con la entrada de China continental en el libre comercio mundial a comienzos de los 2000, el grueso de esas iniciativas se desplazó a Shanghai, que se convirtió con relativa rapidez en una ciudad abierta, dando lugar en estos últimos años, precisamente en esa especialidad de los tejidos y las modas, a enormes certámenes (que también nosotros, desde el punto de vista informativo, hemos visto nacer), que en marzo próximo tendrán una edición culminante, con 3.000 expositores de tejidos y confección en siete pabellones. Aunque, curiosamente, si el escenario se ha trasladado a Shanghai, la organización permanece en manos de la filial de Messe Frankfurt que había sido creada en Hong Kong en su día y que sigue allí.

Hoy se celebran, de diversos sectores, 30 ferias y conferencias anuales en Hong Kong, que atraen a más de 35.000 expositores y 750.000 visitantes; diez de ellas son de las más importantes de Asia; las de la electrónica, la joyería y la relojería son las más grandes del mundo en su respectiva especialidad. Las del sector textil-moda, en cambio, se mueven ahora (en la medida en que todavía las hay en la ciudad autónoma) en un nivel más discreto, buscando el encanto más que la magnitud, tanto que la documentación distribuida por la Oficina de Hong Kong en Barcelona con motivo de la reunión de negocios que motiva este reportaje ni siquiera las menciona.

En otro orden de cosas, según estudios recientes, Hong Kong, considerada desde hace varios años la economía más libre del mundo, ocupará en 2050 el segundo puesto en la lista de las localizaciones más ricas, con un PIB per capita estimado para entonces en 116.000 dólares USA. Siempre se podrán hacer allí buenos negocios.


[Publicado en TEXTIL EXPRES 229 - FEBRERO 2017 ].

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