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Maersk ve una conjunción de demanda y ciclo de existencias.

Con motivo de avanzar que la transportista internacional Maersk espera anotar este año su mayor beneficio operativo de la historia, en una horquilla de 18.000 a 19.000 millones de dólares (frente a 12.000 millones en 2008), se abordó también a finales de septiembre la situación mundial de la gestión de los envíos.

Todos sabemos que el coste del contenedor se ha incrementado escandalosamente, pero lo que más llama la atención ahora es la existencia de cuellos de botella en los envíos.

El consejero delegado de Maersk, Soren Skou, puso el ejemplo de lo que ocurre en el puerto de entrada de la mercancía asiática en EEUU: Los Ángeles. No hay ni estibadores ni camioneros suficientes para manejar toda la carga pendiente de desembarco. Durante el mes de septiembre se logró reducir a una decena el número de buques en espera fuera de ese puerto. Pero el miércoles 29 de septiembre esa cifra se había elevado a 59. Es un caso tal vez extremo, pero la situación es parecida en todas partes.

Maersk había dicho unas semanas antes que esperaba una normalización antes de fin de año, pero ahora señala que no la cree posible antes de 2022.

Añadió que, tanto en EEUU como en Europa, los tiempos vienen definidos por una fuerte demanda por parte de los consumidores y un momento tenso en la «reconstrucción de existencias» en la cadena de suministro, de carácter cíclico.


Publicado en TEXTIL EXPRES - Boletín 789 -

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