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TEXTIL EXPRES Boletín 796 - 25-04-2022

Los dueños la cierran, después de que el responsable falleciese inesperadamente.

Esta noticia, ya del mes de enero, es simultáneamente la de un fallecimiento y un cierre de negocio. Lo curioso es que el negocio no cierra por esta defunción, sino por decisión de los propietarios, que son otros. Pero ambos acontecimientos están próximos en el tiempo, por casualidad.

El negocio que cierra es Confecciones Madrileñas, una tienda de moda masculina en el 43 de la calle Zapatería, de Pamplona. Fue creada en 1941 por la familia Medina, que llegaba de Madrid (donde tenía taller de confección) y por ello le puso el mencionado nombre. Era otra época. Hoy nos chocaría que un confeccionista con taller en una región (hoy comunidad autónoma) se trasladase a otra para montar tienda, sobre todo si la fábrica está cerca de la capital y la tienda en lo que solía llamarse «provincias».

En todo caso, la familia lo ha conservado durante tres generaciones. La tercera, formada por Berta y José Manuel Medina, fue la última en trabajar en el negocio, que todavía les pertenece hasta su venta (que podría haberse producido ya en estas semanas, aunque nos falta confirmación). Ambos se retiraron personalmente, y sin relevo familiar, dejando a tres trabajadores al frente. Una de ellas se jubiló. Permanecía su hermano, Juan Carlos Tollar Goñi, jefe del establecimiento desde hacía veinte años. Entró con 15 de edad. Y a primeros de diciembre, a los 61, falleció. Quedó una sola empleada, prima del difunto. Y en enero los dueños colgaron el cartel de «cierre por jubilación».

Es una noticia menor, si quieren. Pero tiene un toque de interés, no solo humano, ya que Confecciones Madrileñas tuvo prestigio como tienda de elegancia.

© TEXTIL EXPRES


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