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Obtendría 200.000 toneladas al año, pero deberán darse unas condiciones previas.

En octubre, la firma portuguesa Altri ha anunciado que será el socio inversor y tecnológico que impulsará el proyecto de producción de fibras celulósicas en Galicia del que se había venido hablando en semanas anteriores, y que se supone que será uno de los que concurrirán a los fondos Next Generation de la UE. Aunque todo es bastante difuso, se habla de fabricar, a partir de celulosa de madera, residuos textiles y agrícolas, y papel y cartón usado, fibras celulósicas textiles tales como viscosa, lyocell y modal. Se la califica como una «biofábrica».

Ya habíamos informado de la existencia de un proyecto de estas características, que en Galicia inicialmente se creía que sería liderado por la firma Ence, Energía y Celulosa, pero el presidente de la comunidad autónoma ya dijo hace unas semanas que sería un segundo proyecto, alternativo a cualquiera de Ence.

De hecho, en realidad se trata de un proyecto de la propia Junta de Galicia, que piensa impulsar con fondos Next Generation de la UE. Y lo ofreció primero a Ence, pero esta empresa respondió que ya tiene previsto obtener viscosa en su planta en Asturias... que, por cierto, se convierte en otra alternativa para eventuales fondos Next, pero a través de una administración regional competidora; así que rechazó la posibilidad. Afirma que en Asturias ya cuenta con las licencias necesarias y con el proyecto para ampliar su actual fábrica. Ahí es adonde trasladará también la capacidad de pasta celulósica de sus actuales instalaciones en Lorizán, Pontevedra, amenazada de cierre por lo que dispone la Ley de Costas de 2013... a menos que el Tribunal Supremo estime los recursos presentados para prorrogar la «ocupación de la costa» hasta 2073. Están en juego medio millar de empleos directos y unos 3.000 inducidos en la comarca. Pero, en efecto, por lo que respecta a Galicia Ence ya no será el motor de una nueva fábrica de fibras textiles.

Por tanto, y regresando al proyecto de Altri, y aunque todavía falta concreción, ya hay unas líneas generales. El objetivo sería producir 200.000 toneladas al año de «textil sostenible», a partir de madera gallega y restos reciclados de la industria textil. Requerirá una inversión de unos 800 millones de euros. Pero Altri vincula la asunción de un compromiso definitivo a «la verificación de un conjunto de condiciones precedentes», que no ha especificado, que deberá darse a lo largo de 2022.


Publicado en TEXTIL EXPRES - Boletín 790 -

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