El consumo de energía es el nuevo factor desencadenante de paradas de producción.
La estabilidad y regularidad de la base industrial china, como proveedora del resto de mercados del mundo, sigue bastante alterada por la incidencia de la pandemia de coronavirus. Tendemos a darla por finalizada, pero no es así. Y en el caso de China, que aplica medidas drásticas para contenerla, el resultado es una mayor incertidumbre que en otras áreas del planeta, puesto que al mínimo indicio de rebrote la actividad se paraliza, a fin de limitar las posibilidades de transmisión de la enfermedad entre los humanos.
Sin embargo, no es el único factor que está provocando paradas de actividad generales. El cumplimiento de objetivos de consumo energético estatal es también la causa de nuevos parones. Solo a título de ejemplo, a finales de septiembre todas las empresas productoras de fibras sintéticas, fabricantes textiles y proveedores de tintura y acabados de la provincia de Zhejiang sufrieron un cierre obligatorio, generalizado y temporal, para no superar los objetivos de demanda energética.
Algunos dicen que está relacionado con la intención de tener cielos absolutamente limpios en el país durante los próximos JJOO de invierno, pero parece más razonable que esté vinculado a la escasez de oferta de recursos energéticos en el mundo durante los últimos meses. En el caso de Zhejiang, ese parón (que no ha sido el último de las semanas pasadas) afectó a 160 empresas intensivas en energía, el 80% de ellas en el área de Ma’an, una población en la principal zona industrial textil de China.
Publicado en TEXTIL EXPRES - Boletín 791 -
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