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TEXTIL EXPRES - EXTRA NUMERO 200

 

Textil A. Ortiz
Abel y Laura Ortiz, administradores,

bajo el retrato del fundador, Armando Ortiz.

 


  • Un producto cada vez más «fashion».
  • No sólo responder, sino proponer y motivar al diseñador de la colección.
  • La flexibilidad es mucho más que una palabra.
  • Gestión, gestión, gestión.
  • Un solo proveedor para todas las soluciones:señora, caballero, niño, temporada, actualización, personalización.

 

El forro es uno de los ingredientes del vestir a la vez más humildes y más valiosos.

Mejora la caída de la prenda. Es visible cuando la llevamos desabrochada y en situaciones dinámicas, y cuando nos quitamos la chaqueta en un local, ya sea el restaurante, ya el avión al doblarla y guardarla en la bandeja portaequipajes, cuando la prenda es más que nunca, y a la vista de todo el mundo, puro forro.

Es también humilde, cuando se esconde. Y, de una prenda exterior, es sin duda el elemento más íntimo. El más cercano a la piel.

«Cercanía» es también un concepto valioso en las relaciones entre empresas. No sólo la cercanía geográfica, sino la proximidad en el trato.

Es cierto que residir a una, dos o tres horas de distancia de coche, tren o avión, forma parte de esa inmediatez en la respuesta; mucho más que si tu colaborador está a seis horas o a uno o dos días. El teléfono y el correo electrónico nos acercan a personas muy lejanas, pero en el textil muchas veces los materiales hay que verlos y palparlos, y las muestras deben examinarse en vivo, así que es habitual que tu cliente te pida que cojas un avión mañana mismo para dialogar con los diseñadores de la colección.

Es, de todos modos, este tipo de cercanía la que más importa: la disponibilidad para desarrollar cosas juntos, y responder con rapidez y agilidad a las necesidades que surgen en un mercado cada vez más exigente, veloz y cambiante.

Textil A. Ortiz es un especialista en tejidos para forrería, que ha sabido adaptarse a esos cambios. Y que sigue haciéndolo, porque el cambio no cesa: el mercado reclama cada día más, a cada uno de los actores de este gran negocio. Las empresas buscan «partners» fiables, y necesitan, cada día más, saber por quién están apostando como colaborador.

 

Textil A. Ortiz

 

 

¿Cuáles son los valores que percibe hoy un confeccionista en Textil A. Ortiz?

—Básicamente, flexibilidad y soluciones para sus necesidades.

Hace tiempo que nadie nos ve ya como un fabricante de producto básico, aunque también lo tenemos, por supuesto. Lo que hemos hecho ha sido evolucionar con nuestro cliente. Y ofrecer moda. Eso nos ha permitido trabajar con clientes que buscan diferenciarse del producto asiático barato, y que necesitan un producto más «fashion». Una tendencia que está creciendo, además, con un retorno de producción hacia Europa y el Mediterráneo.

 

¿Qué significa exactamente ofrecer moda?

—Significa proponer diseños, adaptar colores de temporada a forrería, desarrollar cada seis meses una colección dentro de tendencias, y ser capaces de innovar sobre la marcha cuando ves que emerge una tendencia determinada, ya sea de rayas, de cuadros, de estampados...

Y no sólo responder a lo que el cliente te pide, sino ser capaz de motivarle con ideas nuevas; porque al final la responsabilidad de la colección es suya, pero hemos de ser capaces de facilitarle las ideas y los elementos para que pueda construirla de un modo innovador y diferencial.

 

Supongo que no basta con «querer» ser ágiles y creativos. También será necesario «poder» serlo.

—Desde luego no es nada sencillo. No puedes improvisar cuando dependes de todo un sistema de aprovisionamiento. Estamos en un sector en el que ha desaparecido una parte del tejido industrial, ya no existen algunos proveedores de hilo del pasado, y los que hay ahora no quieren trabajar con stock, de manera que esa capacidad de respuesta y de proponer una gama amplia de soluciones se apoya en una capacidad de gestión.

Internamente hemos invertido mucho en los últimos años en flexibilidad de fabricación. La flexibilidad absoluta es imposible: no podemos adaptar la fábrica exactamente a lo que el cliente desearía. Pero hemos creado una estructura que nos permite cambiar con rapidez las producciones, estudiar colores y hacer muestras de prueba, también con gran rapidez. Eso es inversión en maquinaria, pero también en personal, en formación... y en otros aspectos que suelen pasar inadvertidos pero que son importantes, como comunicación e informática.

Nuestra última inversión, que finalizaremos este año, es precisamente en un sistema informático Navision preparado para los últimos desarrollos del mercado, actuales y previsibles (imaginamos que en un futuro próximo tanto los comerciales como el personal de planta llevarán un tablet, por ejemplo). Se trata de sacarle más rendimiento a un sistema productivo que ya es muy ágil y muy moderno. Para eso necesitamos tecnología, CRN, «business intelligence» en todos los rapports analíticos, para extraer la máxima información posible que facilite la toma de decisiones.

En definitiva, la clave es inversión y, sobre todo, gestión, gestión, gestión.

 

Además de flexibilidad, y capacidad de ofrecer moda y soluciones. ¿Hay algún otro factor que distingue a Textil A. Ortiz?

—Que el cliente puede trabajar con nosotros como un proveedor integral.

El confeccionista ve en Textil A. Ortiz una gran colección y una gran gama de productos diferentes, por lo que, trabajando con un solo proveedor, puede cubrir sus necesidades para producto de señora, caballero y niño, y de distintas líneas de moda y para distintos ritmos de creación.

Muchos confeccionistas que antes eran especialistas de caballero hoy trabajan señora, por ejemplo. Han diversificado, y en Textil A. Ortiz pueden encontrar el forro adecuado para cada gama.

Quedan pocos confeccionistas ya, por otra parte, que trabajen sólo campaña rigurosa. Incluso quienes no hacen circuito corto, lanzan actualizaciones, y en todo ese proceso requieren personalización. Somos capaces de ofrecer y proponer el forro que necesitan para ese producto especial, y personalizar el dibujo, el jacquard, el estampado, el color, o varios elementos a la vez.

 

¿Trabaja más en el mercado interior o en exportación?

—El mercado internacional representa cerca del 60% de la facturación, pero hoy en día el mundo está tan globalizado que el concepto «exportación» no significa lo mismo que antes.

Francia, por ejemplo, es importante para nosotros, pero muy pocos de nuestros clientes confeccionan en Francia. Y lo mismo sucede en España: el cliente está aquí, pero la confección muchas veces se hace fuera.

Tenemos clientes que nos piden certificado de origen, para terceros países, claro.

 

Eso significa que la marca que trabaja con Ortiz puede demostrar un cierto porcentaje de componente europeo, si quiere poner una etiqueta de «made in Europe».

—En efecto. Pero también nos piden, cada vez más, otras certificaciones, como Ecotex y Reach.

Y creo que eso es bueno. Nos hemos esforzado mucho por controlar todos los procesos, para garantizar una calidad, una seguridad en el producto, y un respeto al medio ambiente, y era preocupante ver cómo llegaban importaciones de terceros países, basadas sólo en precio, que incumplían los estándares.

Nos gusta que el mercado sea exigente.

Eso nos beneficia, porque nosotros siempre hemos apostado por esos valores.

 

Un forro adecuado ayuda a vender la prenda

Hubo un tiempo en que un buen forro daba valor a una prenda. Vimos después decaer la importancia que se le concedía a este elemento, y me pregunto si se está revalorizando de nuevo.

—Se ha revalorizado y se está revalorizando, sin ninguna duda. No sólo se trata de que sea un buen forro, sino un forro con personalidad, adecuado a la colección y con una capacidad de diferenciar.

Eso se nota incluso en un tiempo de crisis como el actual, en el que podrías pensar lo contrario, es decir, que la gente quiere cosas muy básicas. No es cierto. Cuando hay una crisis de consumo, lo que hacemos es dejar de comprar. Todos tenemos un fondo de armario del que podemos sacar cosas sin necesidad de renovar el ropero. Entonces, lo que hace falta es estimular al consumidor, motivarle, ofrecerle algo distinto que le anime a comprar una prenda nueva. Y el forro es un elemento importante para darle esa personalidad diferente. El forro ayuda a vender.

MAS INFORMACION EN www.textilortiz.com

 


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 200 — marzo-abril 2012 ].


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