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ARTÍCULO PRIME

El año ha estado marcado, en la política del grupo, por la confirmación de una reorientación, que ya había sido anunciada, de las ventas según áreas geográficas de los mercados clientes, con el retorno a los países maduros en detrimento de los emergentes. Asia (excluido Japón) ya había perdido interés relativo en 2014 tras el debilitamiento de las ventas a Hong Kong y Macao. El consumo (indirecto) del Japón —cuyo mercado interno había estado pasivo mucho tiempo— en esta ocasión se había mantenido fuerte (+13%) por la afluencia del turismo chino continental hacia dicho país. Y en cuanto a la demanda de Europa y de Estados Unidos, creció respectivamente un 10% y un 9%.

Arnault ha hecho referencia al importante impacto que tuvieron sobre sus negocios los atentados sufridos en Francia, con una baja del tráfico en los comercios parisinos de hasta el 50% en la parte final del año. Un nivel de actividad casi normal no se recuperó hasta mediados de enero. Aparte del efecto económico hubo el efecto psicológico o emocional; los establecimientos comerciales organizaron actividades para remotivar a los equipos humanos sobre el terreno.

En el conjunto de los negocios de LVMH, el polo Moda y Marroquinería fue el que tuvo el menor rendimiento (solo creció un 4%), aunque la marca estrella, Louis Vuitton, alcanzó un nuevo récord, con un crecimiento de dos cifras, en buena parte debido al éxito de las colecciones diseñadas (sobre todo en marroquinería) por Nicolas Guesquière.

Bernard Arnault anuncia para 2016 nuevas iniciativas altamente interesantes para sostener el crecimiento de la marca Louis Vuitton, que quiere que sea la más deseada del mundo durante los próximos veinte años, incluyendo entre sus alicientes un perfume de novedad. Otras enseñas notables han sido, y seguirán siendo, Fendi, Céline, Givenchy, Kenzo, Loro Piana…

El negocio norteamericano del mismo polo comprende las marcas Donna Karan y Marc Jacobs, ambas en fase de reorientación estratégica.

Después de Moda y Marroquinería viene, en el abanico del mismo grupo, el polo Distribución Selectiva, donde se cuentan cadenas comerciales como Sephora y Bon Marché, o sectores como perfumes y cosmética, relojes y joyería etc.

Arnault dijo que una de sus recetas para acertar en la gestión de tantos negocios era tratarlos como si cada unidad fuese una «start-up», de manera no demasiado burocrática. En la prensa francesa se dijo que mientras Arnault sonreía, hablando de la crisis coyuntural de su imperio en esta encrucijada de 2016, otros actores del mundo del lujo lloran. De envergadura comparable sólo hay uno, que hemos citado al principio: Kering, europeo con base de operaciones en Francia. Este último, que tiene como gran patrón a François-Henry Pinault, se enorgullece ahora de haber resucitado a su firma número uno, Gucci, de una situación comprometida, en lo que define como un cambio del modelo de negocio.

Para estos actores principales, LVMH y Kering, el territorio promesa por excelencia, y el territorio incógnita al mismo tiempo, es la China continental. Pero Nicolas Boulanger, el mejor analista en Europa para estas cuestiones, dijo que el mercado chino ya no será el motor del lujo mundial que en algún momento (durante los dos años últimos) se creyó que sería, porque primero debe aclarar su propio enfoque de tres cuestiones fundamentales: entender y manejar un contexto de tensiones económicas y financieras que le son propias, superar la campaña anticorrupción, y reinventar su modelo económico. La solución no es para mañana.

 


[Publicado en TEXTIL EXPRES Suplemento 224 — abril 2016 ].


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