Abre una investigación sobre las actividades de la compañía china de ecommerce en Lieja.
Con algunas empresas chinas surge a menudo la duda sobre la licitud de sus operaciones en el exterior, y no solo por el «fair-play» económico sino por otras actuaciones de orden político-estratégico, supuestamente debido a vinculaciones con autoridades estatales. En lo que atañe a posibles actuaciones de «espionaje», a veces ambos planos se superponen, ya que el espionaje empresarial puede perseguir meramente adquirir ventajas competitivas respecto a rivales empresariales, o también obtener información sensible sobre tecnología... o quizá sobre temas «clasificados», o sobre comportamientos sociales o prácticas comerciales que aporten conocimiento estratégico.
En ese contexto no sorprende que los servicios de inteligencia belgas hayan abierto una investigación sobre las operaciones del grupo chino Alibaba, uno de los mayores actores mundiales en el comercio online, aunque la información divulgada no sea explícita sobre el ámbito de interés.
El diario económico británico Financial Times ha publicado que Bélgica investiga las actividades de la filial logística de Alibaba abierta hace dos años en el aeropuerto de Lieja (quinto en Europa por movimiento de mercancía), ante las sospechas de posibles actividades de «espionaje y/o interferencia». Le preocupa en particular el uso de sistemas de software que recopilan información económica sensible, y destaca que las empresas chinas están, al parecer, obligadas a compartir sus datos con el Gobierno de su país.
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