La marca china extiende sus tentáculos más allá de la moda, y ofrece otros productos «ultralow cost».
Hace un año, muchos de ustedes recordarán que en el congreso Aecoc de Bienes Tecnológicos de Consumo el profesor José Luis Nueno, del Iese, hizo una referencia a una empresa de ecommerce que no tenía nada que ver con el asunto que se trataba pero sí con la moda, por lo que nos hicimos eco de sus palabras en Textil Exprés: la firma de distribución de moda ultrarrápida y low cost Shein (léase Xi-in).
Decía que era una empresa china que practicaba dumping y que tenía prohibido operar en China.
La realidad es más compleja. Pero sí que es cierto que, vendiendo online, está revolucionando el mercado de la ropa en los principales países del mundo, y que compite de forma agresiva con las principales cadenas de distribución omnicanal.
Que Shein haya decidido ampliar su repertorio de producto más allá de la moda es algo que a muchos de fuera del sector de la moda les puede (y quizá les debería) preocupar. Pero a la gente de la moda también le puede inquietar comprobar que Shein trasciende sus límites y lleva la ultrarrapidez y el low cost a sectores colaterales. Basta con pasearse por su tienda online en español para ver que, con el pretexto de que son accesorios o complementos, comienzan a proliferar artículos de «estilo de vida» en distintas áreas. Por ejemplo, nada menos que un robot aspirador que compite con el célebre Conga de la española Cecotec (aunque es un aspirador muy tonto, que no mapea las estancias), o los auriculars inalámbricos Lenovo a 5 euros, o los relojes inteligentes a 7,5 o 12,7 euros.
En fin, todo con gran capacidad de atraer a público joven interesado en precios de derribo.
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