La marca de moda íntima acentuará su esfuerzo para penetrar en EEUU.
Raro será el mortal que no sepa quién es la cantante, actriz, empresaria en general, Jennifer López. Nacida en el barrio neoyorquino del Bronx, es tan portorriqueña como estadounidense. Hija de David López y Guadalupe Rodríguez, la tradición hispana haría identificarla con nombre propio y dos apellidos, en definitiva Jennifer López Rodríguez, pero está inscrita como Jennifer Lynn López, y siguiente la costumbre anglosajona, actualmente su apellido se ha borrado, sustituido por el de su nuevo marido, el actor Ben Affleck. Esa costumbre cultural le ha hecho cambiar cuatro veces de apellido, pues Affleck es su cuarto esposo, después de tres divorcios. Pero, como marca, Jennifer Affleck sigue siendo López, y abreviadamente JLo.
En el mundo de la moda, es una de esas personas de las que no sabe si crean colecciones o prestan su nombre a lo que diseñan otros, pero en todo caso está etiquetada ella misma como diseñadora, dentro de su polifacético curriculum. En 2002 lanzó una línea de ropa bautizada JLO by Jennifer López, y más tarde otras como SweetFace y JustSweet.
Marcas de moda y de belleza como Coach, Guess y L'Oreal París, la han tenido como embajadora. Y la última en contratarla para esa función ha sido, según acaba de anunciarse en septiembre, la marca italiana de lencería femenina (y masculina) Intimissimi, del grupo Calzedonia.
JLo será «embajadora global», por lo que se supone que también veremos sus carteles en España, pero sobre todo ayudará a introducir Intimissimi en los EEUU. Parece que a la marca no le está resultando fácil. Otra embajadora de Intimissimi fue, no hace mucho, Sarah Jessica Parker, conocida por su papel estelar en la serie de televisión «Sex and The City», aquí traducida como «Sexo en Nueva York».
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