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El problema de ajustar la talla es el que más devoluciones provoca, causando un desafío de costes y de sostenibilidad.

¿Sabían ustedes que en la campaña de verano hasta una de cada dos prendas que se adquieren online durante las rebajas son devueltos por los usuarios? Eso son treinta puntos más que en períodos normales, cuando las devoluciones rondan el 20% de la ropa comprada.

A menudo es interesante explicar, en primera instancia, quién es la fuente de cada información. Por ejemplo, resulta oportuno leer que «iF returns» es «una plataforma de gestión de devoluciones que ofrece alternativas inteligentes para transformar las devoluciones en nuevas oportunidades de venta maximizando los cambios, las nuevas ventas y la logística sostenible». Eso explica el interés de la compañía por el tema de las devoluciones de toda clase de pedidos, pero particularmente de los cursados online.

Así se entiende mejor que haya elaborado un estudio entre más de 300 firmas de moda y complementos, con ánimo de adquirir mayor conocimiento sobre el comportamiento del consumidor que devuelve un producto. El informe concluye que el principal motivo para efectuar un cambio o devolución es un error con la talla, factor que provoca el 80% de las solicitudes. En el 7% de los casos los compradores aseguran que el producto no responde a sus expectativas y un 1% reconoce que directamente no le gusta. Los errores y los retrasos apenas tienen peso entre los argumentos para las devoluciones.

En este sentido, un fenómeno en auge, aunque todavía residual (1%) es la práctica conocida como «bracketing» (ahorquillado), que consiste en adquirir un tipo de prenda en varias tallas o colores para poder valorarlo en el domicilio y, posteriormente, devolver la mayor parte del pedido realizado.

[Aunque el comunicado difundido por iF Returns no lo menciona, podemos añadir que uno de los principales operadores de ecommerce en moda, a saber Zalando, realizó incluso una publicidad invitando a las consumidoras a hacer una compra excesiva para poder devolver el producto que no gustase. Sin embargo, fomentar esta práctica (añadimos desde Textil Exprés), que a nosotros nos parece más frecuente que el dato del estudio de la compañía, no parece muy razonable, ya que, según iF Returns, el coste de las devoluciones tiene su peso en las cuentas de resultados de las empresas].

Solo en Europa y Estados Unidos el valor de la mercancía devuelta supera los 900.000 millones de euros anuales.

En el canal digital, un artículo devuelto puede llegar a depreciarse hasta un 50%, a lo que hay que añadir los costes asociados a la gestión y desplazamiento. Asimismo, en períodos de alta demanda el stock bloqueado por las devoluciones puede llegar a superar el 30%.

Por no hablar de las consecuencias para el medio ambiente: Las devoluciones generan 2.500 millones de toneladas de residuos y producen 5 millones de toneladas de CO2 debido a los desplazamientos que conllevan. En el caso de la moda, un 10% de la mercancía devuelta termina en vertederos, según iF returns.

El análisis de iF returns establece que 7 de cada 10 personas prefiere devolver sus artículos solicitando la recogida en domicilio. No obstante, cuando las marcas apelan a la sostenibilidad en el proceso de la devolución, los compradores se muestran más sensibilizados y el 45% se desplaza a un punto de entrega para devolver el artículo.

iF Returns informa que su plataforma de ayuda a la logística de comercio electrónico comprende un portal personalizable, una plataforma de optimización logística en tiempo real, y una plataforma de IA para facilitar la recuperación de valor y generar informes y alertas en tiempo real.

© TEXTIL EXPRES


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