Viene hablándose de ello desde hace meses, y ahora ya es una realidad, pero incompleta.
Es bien sabido que el comercio electrónico de ropa debe parte de su éxito al hecho de haber ofrecido al usuario la posibilidad de devolver el producto gratuitamente. Pero esa logística inversa constituye un derroche de recursos, una técnica nada sostenible, y además onerosa.
La cadena Zara lleva emitiendo avisos desde hace tiempo, a fin de acostumbrar a los usuarios a una nueva realidad, consistente en cobrar una pequeña cantidad por cada devolución. Se trata únicamente de desalentar la devolución efectuada mediante recuperación del pedido en el domicilio, o en un punto de recogida.
Se viene ensayando en experiencias piloto a las que se ha dado bastante publicidad, por lo que todo el mundo se hizo a la idea de que «ya se estaba cobrando», cuando apenas era así. Pues bien, ahora ya lo hace de forma generalizada. En las devoluciones, en adelante, el comprador o compradora recibirá también un reingreso del importe abonado... pero con un cargo de 1,95 euros que se le descontará de ese reembolso. Dicho importe no se cobrará si la devolución se hace de forma presencial en una tienda física de la cadena.
Pero decimos que esto es una realidad «incompleta», porque de momento no se aplica en España, pero sí en una treintena de países, desde el pasado mes de octubre; entre ellos, dos potentes mercados como son Alemania y Reino Unido.
Por otro lado, la medida afecta a las ventas de Zara. No del resto de las tiendas online del grupo Inditex.
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