Narciso Rodríguez ha cedido piezas de su archivo para que la cadena de Inditex las adapte.
Natalia Vodiánova es una famosa modelo fotográfica. Todas las grandes tienen una leyenda, a veces con base real. Dicen que Vodiánova fue descubierta por alguien de una agencia cuando ella tenía 15 o 17 años (según quien lo narre). Cuentan que la muchacha vendía fruta en un mercado ruso.
En grupo con otras siete modelos, apareció en una portada del Vogue de los EEUU en 2004. Y, en solitario, en 2007. Pronto aportó su imagen a Calvin Klein.
Después de tener tres hijos con su primer marido, el aristócrata británico Justin Portman, se divorció y volvió a desposarse, al cabo de un tiempo, con Antoine Arnault, hijo del factótum del grupo francés del lujo LVMH.
Puede que haya comenzado como «frutera», pero hace tiempo que no tiene nada plebeyo: pertenece a la aristocracia de la moda, del encanto («glamour») y de los negocios. Y actualmente presta su imagen (perdón, la vende) a una incursión —de otra dama de la nueva aristocracia— en la moda con pedigree, aunque ahora sea para las masas (o una pequeña parte de las mismas).
Quienes afirman que la operación, calificada de sorpresiva, ha sido decisión personal de Marta Ortega, hija de Amancio Ortega y Flora Pérez, presidenta y una de las próximas herederas del imperio Inditex, quizá lo sepan de buena tinta. O quizá se hayan dejado llevar por un pálpito.
Y es que Vodiánova tiene distintos rostros, distintas expresiones, distintos estilos faciales según la época, pero nunca hasta ahora se había parecido a Marta Ortega. Adelgazada, con facciones levemente endurecidas, en alguna de las fotos en blanco y negro de la nueva colección sorpresa de Zara usted puede ver en Vodiánova un aire a las fotos de estudio que Marta Ortega encargó para su entrevista con el Wall Street Journal, cuando preparaba el terreno para el anuncio de su próximo nombramiento como presidenta.
Esta nueva Vodiánova en blanco y negro también se aproxima a la primera foto oficial de Marta Ortega en ese cargo estrenado hace poco. Estilo y poderío. Pueden verlo en la combinación de fotos que aportamos. Pero si ven alguna otra de la nueva campaña de Vodiánova para la colección sorpresa de Zara... quizá descubran un parecido mayor. Destacando esos cuellos largos como de cisne.
Sin embargo, la noticia no es Vodiánova sino Narciso Rodríguez. Veamos:
Desde mañana, 8 de septiembre, estará disponible en tiendas Zara de España, Francia, Italia, Reino Unido, EEUU, Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Kuwait (y en Alemania, Países Bajos y Polonia, solo online) la nueva colección cápsula del creador Narciso Rodríguez. Estadounidense de ascendencia cubana, Rodríguez nació hace 61 años en Newark, Nueva Jersey, a tiro de piedra (siempre que tengas un lanzamiento de ocho kilómetros) de Manhattan, Nueva York.
Todos coinciden en decir que la primera creación célebre de Narciso fue el vestido de novia de Carolyn Bessette, para la boda, en 1996, con John John Kennedy. Una pareja malograda, fallecidos ambos en accidente de aviación tres años después.
Rodríguez conoce a Marta Ortega desde hace tiempo. En 2012 la heredera del fundador de Inditex se casó con el jinete Sergio Álvarez Moya (del que se divorciaría más tarde). Narciso Rodríguez le diseñó a Marta el traje de novia para la ocasión. No creó el de su segunda boda, oficiada en 2018 con Carlos Torretta, pero fue uno de los invitados a la fastuosa celebración.
Los entendidos en las cosas del corazón cuentan que la confirmación oficial de este segundo noviazgo se produjo en 2016 cuando ambos asistieron juntos, naturalmente en primera fila, a un desfile de Narciso Rodríguez en Nueva York. En fin, si alguien ignoraba la sintonía personal entre Marta Ortega y Narciso Rodríguez, ahora tiene los datos.
En cualquier caso, que Zara haya encargado una colección de 25 prendas y complementos a Narciso Rodríguez no se debe a razones de amistad, sino a la creencia de que este lanzamiento ayudará a Zara a adentrarse en el mundo de las colecciones selectas, en el que ya trabaja con su línea Zara Atelier (ya por su segunda temporada).
Ese campo lo exploró por vez primera H&M con la colección cápsula que le diseñó el difunto Karl Lagerfeld en 2004. No es tanto una iniciativa comercial como una táctica de márketing para realzar la imagen de marca de la cadena de tiendas.
En este caso, en realidad, Narciso Rodríguez no ha creado nada para Zara. Lo que ha hecho es seleccionar piezas de su archivo (incluida una versión del mencionado vestido nupcial de la esposa de John John Kennedy, a quien Narciso Rodríguez conoció trabajando —ambos— para Calvin Klein), y entregarlas a Inditex para su adaptación.
Se ha dicho que no son prendas para el consumidor habitual de Zara o, al menos, a la altura de su billetero. Tampoco es para tanto. Un bustier palabra de honor en lana se vende a 119 euros. Es la pieza más barata. Un abrigo largo de lana doble-faz, a 499. Es el artículo más caro. No son precios de Shein. Ni de Primark. Ni de la Zara low-cost. Es una colección más cara que la media de las prendas de la marca. Pero debe reconocerse que Zara ya no es tan barato como solía.
En cuanto a la tarea de adaptación de creaciones de Narciso Rodríguez... tampoco se diferencia tanto de la práctica habitual de Zara, con cuyas colecciones las influencers juegan a descubrir el parecido entre algunas de sus prendas y los modelos de modistos de pasarela, para luego publicar que tal pieza es tal diseño de tal gran creador... solo que vendida a unos pocos euros en las tiendas de «fast-fashion».
Giorgio Armani ironizó tiempo ha, que debía agradecerle a Zara haber puesto sus creaciones a disposición del gran público. Claro que... sin pagar derechos de autor. Ya conocen el lema: no es plagio, es democratización de la moda. En el caso de Narciso Rodríguez, además, con la venia y la satisfacción del autor original, que ha manifestado: «Es un gran honor. Siento una gran admiración por todo lo que han creado los Ortega. Creo que, hoy en día, Zara es más moda que la moda misma». Lo ha dicho en declaraciones a la revista Elle.
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