«Pérdida de miles de empresas y decenas de miles de puestos de trabajo europeos». La patronal europea pide medidas urgentes para salvar al textil, y rechaza el racionamiento energético.
El pasado jueves publicábamos en Textil Exprés una información sobre la «Dramática petición de auxilio» lanzada por el sector textil español a la Administración, que reclama al Gobierno que «tome las riendas en la crisis energética». Era un grito desesperado, literalmente una solicitud de «socorro», y no es una licencia periodística sino que con esas palabras figuraba en el comunicado de la patronal.
Es preciso añadir que no se trata de un problema exclusivo de la industria española, sino compartido por el sector, al menos, en toda Europa. Así, también recientemente publicábamos un artículo sobre la intervención del director general de Euratex en la jornada sobre Retos del Sector Textil y de la Moda en el ámbito de la Sostenibilidad; aunque el tema central era en efecto la sostenibilidad, también se refirió al tema: «la energía hoy es el desafío número uno para nuestras empresas textiles. En varios países europeos tenemos hoy empresas textiles que han bajado su producción, acortando los turnos, porque ya no pueden pagar la factura de la energía».
Igualmente Juan Parés, CEO de Textil Santanderina, se refirió al asunto en la misma jornada: «Hoy mi reto, y el reto de la industria, se llama gas. Para ser claros y concretos, si queremos ser competitivos, necesitamos materias primas competitivas, y hoy el gas nos está poniendo las cosas muy difíciles».
Del mismo modo abordábamos este problema, de forma colateral, en dos artículos de opinión en Textil Exprés («Política y estrategia...» y «Lo primero, evitar el naufragio»), que llamaban la atención sobre el hecho de que, siendo importante y urgente atender a los desafíos de la sostenibilidad, si no se afronta de inmediato el reto de la energía, el resto carecerá de sentido.
Ahora, la patronal europea ha querido ir más allá. Por una parte, quiere desfragmentar la respuesta política al problema energético. Por otra, propone tres tipos de medidas. Y reclama una acción inmediata, porque es necesario evitar la quiebra de la industria. Se explica seguidamente:
«La industria textil europea pide una acción inmediata para hacer frente a la crisis energética. Está en juego el futuro de la industria europea». Así encabeza la patronal europea del textil, Euratex, el comunicado que difundió el pasado viernes a los medios. Reproducimos el texto del mismo de forma íntegra (negritas por Textil Exprés).
«El textil y la moda europeos en Europa, representados por Euratex, piden una estrategia europea única para hacer frente a esta crisis energética. Para salvaguardar el futuro de la industria, es necesaria una revisión del mecanismo de precios de la electricidad y un tope en toda la UE para los precios del gas de 80 €/MWh. Debe otorgarse un apoyo especial a las empresas para evitar la quiebra y la reubicación de la producción textil fuera de Europa.
»Los precios del gas y la electricidad han alcanzado niveles sin precedentes en Europa. Debido a la severa competencia global en el mercado que caracteriza a la industria textil y de la confección europea, estos aumentos de costos son imposibles de trasladar a los clientes. Esto ya ha llevado a reducciones de capacidad y paradas de producción. Se pronostican cierres y el traslado de la producción fuera de Europa si persiste la situación actual, lo que conducirá a una mayor desindustrialización de nuestro continente y una mayor dependencia de proveedores externos.
»Los segmentos específicos de la industria textil son particularmente vulnerables. La industria de fibras artificiales (MMF), fibras sintéticas y basadas en celulosa, por ejemplo, es un sector intensivo en energía y un gran consumidor de gas natural en la fabricación de sus fibras. La desaparición de los productos de fibra europeos tendría consecuencias inmediatas para la industria textil y para la sociedad en general. Las actividades de teñido y acabado de textiles también son relativamente intensivas en energía. Estas actividades son esenciales en la cadena de valor textil para dar valor agregado a los productos textiles y prendas a través del color y funcionalidades especiales (por ejemplo, para aplicaciones médicas).
»La industria textil europea pide un tope en toda la UE en los precios del gas a 80 €/Mwh y una revisión del mecanismo de precios para el mercado de la electricidad, para reducir las enormes diferencias de precios con nuestros competidores extranjeros.
»Los gobiernos deben garantizar que las industrias críticas, como la textil y todos sus segmentos, puedan asegurar contratos de gas y electricidad hacia fin de año a un precio asequible. El suministro de energía estable y predecible es de suma importancia. Las restricciones de gas y el racionamiento solo deben usarse como último recurso. No se deben prever recortes de consumo obligatorios.
»Además de estas medidas en discusión, actualmente observamos una proliferación de iniciativas nacionales contradictorias y descoordinadas para enfrentar la crisis energética. Esto ha llevado a una fragmentación de facto del Mercado Único, lo que ha dado lugar a un entorno normativo y normativo caótico que añade una mayor presión a nuestra cadena de suministro, que está totalmente integrada a nivel europeo. Las medidas que garanticen la igualdad de condiciones en la UE son de suma importancia.
¡El futuro de la industria textil y de la confección europea está en juego!

»El presidente de Euratex, Alberto Paccanelli, explicó: 'Dada la situación actual, ya no se puede excluir un escenario en el que segmentos enteros de la industria textil desaparecerán. Esto conduciría a la pérdida de miles de empresas y decenas de miles de puestos de trabajo europeos y agravaría aún más la dependencia de Europa de fuentes extranjeras de bienes esenciales. Esto se aplica específicamente a las pymes que necesitan medidas de apoyo temporales (por ejemplo, ayudas estatales, desgravaciones fiscales, precios máximos de la energía) para sobrevivir a la crisis actual y prepararse para la transición ecológica a largo plazo’».
En resumen:
1) Política energética común, no fragmentada por países.
2) Topar precios del gas en la UE a 80 €/Mwh.
3) No a las restricciones de gas o al racionamiento, salvo último recurso.
4) Tres medidas de apoyo temporales a pymes: ayudas estatales, desgravaciones fiscales, precios máximos de energía (reincidiendo en el segundo punto indicado).
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