Esa es la cifra de aportación de dinero público. El sector privado aportaría más del doble de esa cantidad. El grueso de los proyectos están relacionados con sostenibilidad, en un planteamiento que constituye una singularidad del sector. Solo un proyecto apunta a competitividad, pero es el que necesita más dinero. Dos novedades informativas: El Gobierno tiene los planes en sus manos. Y el Observatorio busca director.
Hace unas semanas, el sector textil y de la moda (lo que incluye al calzado) lanzó un comunicado que era poco menos que un lamento porque el Gobierno estaría olvidándose de él en sus planes de recuperación de la economía post-pandemia. Luego solicitó la retirada del mismo de los medios, aunque en varios haya permanecido (como era lógico, una vez publicado), y actualmente todavía puede encontrarse buceando por internet.
Hoy ya hay permiso para difundir las posturas del sector, pero no a través de un comunicado oficial general sino mediante filtración individualizada. De un modo similar al que se hizo un par de veces, semanas y meses atrás. Medios como El Economista o Expansión son los elegidos, según el momento y la afinidad política de los portavoces sectoriales o la amistad personal. Aparte de que todos los medios profesionales del ramo, obviamente, se hacen [nos hacemos] eco de esos planteamientos.
La novedad de ahora consiste en que el Gobierno ya tiene el borrador de la propuesta sectorial en sus manos. Desde hace casi un año se sabe que la consultora Deloitte estaba preparando un Perte, Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica, modalidad de colaboración entre sector privado y administraciones públicas contemplado en el Decreto-Ley de diciembre de 2020 como vehículo para canalizar ayudas de los fondos Next Generation de la UE para la reactivación post-pandemia. Los factótum del sector quieren destacar que lideran la operación Inditex, Mango, Tendam y El Corte Inglés (es decir, gigantes que se caracterizan, todos ellos, por ser grandes actores de la distribución de moda, por lo que da la impresión de que la industria va de la mano de sus clientes en esta iniciativa).
El sector ha presentado tres «manifiestos de interés», uno por Ministerio (Asuntos Económicos, Transición Ecológica, Industria-Turismo-Comercio... por decir en breve los nombres de carteras de largo enunciado y contenido), ya que las actuaciones previstas son de carácter transversal. Estas conformarían un Perte específico del Textil/Moda, cuya aprobación sería todo un éxito, ya que por ahora solo ha sido puesto en marcha un Perte sectorial: el del automóvil. Perte (el del textil/ropa/calzado) que comprendería diez proyectos: Ecodiseño, Trazabilidad, Recogida de producto, Procesos industriales, Materiales, Residuo textil, Reciclaje, Competitividad, Observatorio, e Iniciativas cruzadas con otros sectores.
De todos estos, el de Observatorio es meramente de acompañamiento. Se ha creado ya, como oportunamente informamos en diciembre, con miembros destacados de la industria, con Adriana Domínguez (de Adolfo Domínguez) como presidenta, y Juan Parés (de Textil Santanderina) vicepresidente, y actualmente en busca de director general, un profesional que se incorporará al Observatorio próximamente. Pero se pretende que coordine las actuaciones en el Perte, aunque, si esto ocurriera, seguramente las administraciones lo convertirían en un órgano político y no empresarial. Otra cosa resultaría sorprendente, ya que se trata de administrar fondos públicos.
Los que tengan ciertos años y hayan oído hablar de los dos últimos grandes planes aplicados al textil en los años 80 del pasado siglo sabrán que esos organismos eran dependientes del Gobierno, a saber la Gerencia del Plan de Reconversión Textil y el CDM que desplegó el «plan de intangibles» (o de promoción de diseño y moda).
Como se ve, prácticamente todos los programas abundan en el tema de la sostenibilidad, excepto el de «Competitividad», que aborda temas de productividad y digitalización. Sin embargo, este será el que requiera mayor presupuesto.
Los demás se orientan a facilitar la implantación de sistemas de recogida, recuperación y recomercialización de textiles usados, sobrantes o desechados en el proceso textil. Es esto algo singular si se compara con otros sectores sometidos a exigencias similares, sobre lo que deberemos hacer algunos comentarios, que el lector podrá ver a finales de la semana próxima en una revista digital de TEXTIL EXPRES. Algo, además, en lo que el textil español y el de otros países europeos coinciden.
Por último, aunque en realidad sea lo más importante, las cifras. El textil quiere que las administraciones pongan 4.000 millones de euros en ayudas. Naturalmente, procedentes de los fondos de la UE para la recuperación. A cambio, promete una inversión empresarial de 10.000 millones.
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