Pendiente de industrialización, logra identificar hasta 13 fracciones diferentes de fibras.
Un equipo de trabajo liderado por el clúster catalán Modacc, y participado por el centro tecnológico Fitex, la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad de Lérida, ha completado el proyecto Autosort (Automatic Textile Sorting), un sistema que permite clasificar los materiales textiles en función de las fibras que contienen a partir de espectroscopia de infrarrojo cercano (NIR). El proyecto ha obtenido financiación del programa AEI (Agrupaciones Empresariales innovadoras) del Ministerio de Economía, Hacienda y Competitividad del Gobierno español. Ha tenido una duración de 9 meses y un coste de 87.000 euros.
Autosort es un sistema pionero que permitirá reciclar mucha más ropa en desuso que hasta ahora. Uno de los principales retos que afronta el sector textil es el del reciclaje, ya que la mayoría de tejidos están hechos a partir de hilos diferentes que requieren procesos de reciclado asimismo distintos. Poder clasificar las prendas según su composición es clave para reciclar correctamente la ropa en un sistema de economía circular. Aunque ya existen en el mercado tecnologías de clasificación de textiles, los métodos convencionales no son capaces de clasificar —afirman desde Modacc— la amplia variedad de materiales que logra identificar Autosort mediante un sistema de infrarrojos.
Autosort se basa en sensores que permiten determinar con mucha precisión que hasta ahora la presencia de algodón, lino, seda, lana, poliéster, poliamida, viscosa y hasta 13 fracciones diferentes de fibras, a partir de sus espectros NIR.
Ahora será necesario que el sistema se desarrolle a nivel industrial y se pueda aplicar a la maquinaria de «sorting» (clasificación) de las empresas fabricantes.
Modacc ha dicho que pone el algoritmo de clasificación a disposición de la industria para que se pueda desarrollar un software que integre este algoritmo de inteligencia artificial a la maquinaria industrial textil y del sector del reciclaje.
En Europa se calcula que cada persona consume una media de 26 kg de productos textiles cada año. La directiva europea 2018/851 obliga a los estados miembros de la UE a implementar la recogida selectiva de textiles antes del 1 de enero de 2025, con el objetivo de que los materiales textiles se incorporen a las cadenas de reciclaje y así reducir el desperdicio final.
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