No es el apocalipsis de Amazon, pero el gigante del comercio online sigue ajustando efectivos.
En el mes de enero, Amazon ya había lanzado un plan de reducción de plantilla cifrado en 18.000 bajas laborales. Ahora ha anunciado que lo amplía en 9.000 personas más, por lo que al final (si no hay nuevo aviso) el recorte será de 27.000 puestos de trabajo. Los despidos se comunicarán a mediados de abril a los afectados.
El consejero delegado de Amazon ha explicado que se trata de racionalizar costes y efectivos laborales, «dada la incertidumbre económica actual y del futuro próximo», y que la nueva tanda de despidos es simplemente el fruto de haber culminado el estudio del perímetro ajustable, ya que en enero no todos los equipos habían finalizado en trabajo de determinar qué puestos eran suprimibles.
Algo llamativo es que los nuevos despidos afectarán sobre todo a los servicios en la nube, que se creía que eran unos de los más rentables de la empresa; a su plataforma Twitch de «streaming»; al área de publicidad en la red y a la de recursos humanos. Por tanto, en este último plan ya no se menciona ni al negocio minorista que constituye el núcleo de su actividad, ni a la logística, que se había hipertrofiado durante el «boom» de ventas online durante los confinamientos. Pero quizá ello se deba, simplemente, a que los ajustes en estas áreas ya se habían anunciado previamente.
Amazon contaba al finalizar 2019 con cerca de 800.000 empleados en el mundo. Con la expansión de los negocios online por pandemia aumentó sus efectivos al doble, cerrando 2021 con más de 1,6 millones. En 2022 llegó el momento de podar, pero todavía cerró con 1,54 millones de empleados. Ese ejercicio lo cerró con un aumento de ventas del 9,4% pero, también, con pérdidas por 2.722 millones de dólares.
Con esas cifras, un recorte de 27.000 empleos dentro de una plantilla de 1,54 millones es «pecata minuta». Un 1,8% sobre el total. A los afectados no se lo parecerá, obviamente, pero las cifras no son tan estruendosas.
Eso no obsta para que algunos opinadores ya estén hablando del apocalipsis de Amazon, emulando la expresión acuñada por el New York Times en su día para la crisis de los «malls» o centros comerciales físicos en los EEUU («retail apocalypse»).
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